Sira
Poeta fiel al portal
Síndrome de Estocolmo
Quieres, quizá, causarme daño.
Es así, ¿no es cierto?
Si bien no te redime, lo consiento.
¿El por qué? No lo sé.
Ni yo misma me comprendo.
Un Síndrome de Estocolmo, tal vez.
Probablemente, un amor mal enfocado.
Otro corolario indeseado
- arrasador y ferviente a la vez -
cuyo flamígero poder
nunca fue debidamente gobernado.
Tan sólo nos queda dolernos
después de tan largo tiempo
por nuestra afinidad malherida,
así como por la inexorable certeza
de una forzosa, temida despedida.
Escoltados ambos por inservibles egos.
Quieres, quizá, causarme daño.
Es así, ¿no es cierto?
Si bien no te redime, lo consiento.
¿El por qué? No lo sé.
Ni yo misma me comprendo.
Un Síndrome de Estocolmo, tal vez.
Probablemente, un amor mal enfocado.
Otro corolario indeseado
- arrasador y ferviente a la vez -
cuyo flamígero poder
nunca fue debidamente gobernado.
Tan sólo nos queda dolernos
después de tan largo tiempo
por nuestra afinidad malherida,
así como por la inexorable certeza
de una forzosa, temida despedida.
Escoltados ambos por inservibles egos.
Última edición: