Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
(Parodia Divina-Burla Sacra)
¡Bastardos y peregrinos!
¡Dios salve a todos! o...
Los joda de por toda eternidad,
si al final... ¿No es el Rey?
¡Valiente pedazo de imbécil!
siendo la grandeza,
su mas trágica velada...
Compases abiertos,
en Sol con séptima,
que se elogie el descontento,
con las macabras piruetas,
de ángeles ya no arrodillados,
de espadas celestes,
con la llama de la rabia...
¡Dancen damas!
Que la batuta se mueve,
entre círculos perfectos,
y melodías desquiciantes,
equivalentes destrozos,
que se otorguen en tierra,
con el testamento de los muertos,
que gobiernan sobre ciegos...
Mutiladas rostros,
con la arcaica valentía,
de saberse quemados,
por la hoguera del misterio,
entre las múltiples orquestas,
que han sido llamadas...
a esta pequeña sinfonía...
Dure horas el soneto,
que blasfeme y blasfeme,
para dejar olvidado,
el tiempo lejano de un paraíso,
entre las maquiavélicas uñas,
del creador de pecados,
no Luzbel... si no Dios...
Revolución de hadas,
con el concierto de gemidos,
venidos de pronto,
de la orgía de este acto,
cuando mujeres bellas,
desnuden sus deseos,
entre falos ardientes,
que esperan sus turnos...
Bacanal de semen,
que se escurre por sus labios,
mientras la vid aliviana,
la sed y la fatiga...
¡Convertidse en lobos!
¡Con la piel de los borregos!
¡Que entre sangre y arena!
¡Yo os convoco a mi llamado!
Jinetes de tormenta,
con el mar por escenario,
que ruga el cielo tempestuoso,
con el silencio de 3/4,
mientras suba el piano,
en melodía dulce desenfrenada,
que arranque lágrimas y aplausos,
para verter en hiel,
el calor de los labios...
Musas completas,
entre las valkirias y los elfos,
con la sonrisa eterna,
de los que hoy han de morir,
¡Por mí y solo por mí!
guerreros valerosos,
en la piedra del Sol,
con la Luna misericorde...
Mieles amargas,
con los venenos de vapor,
que cieguen la dádiva por mi mano,
mientras el Chelo abandona cordura,
en espasmos melancólicos,
que se refugien entre violines...
¡Ved mi obra!
¡Sentid el espacio!
que el universo llora,
entre lágrimas de cometas,
por hoy el sol se ha muerto,
con eclipse profano,
de milagrosos renacerse...
Rojo, espina y pétalo,
entre los barnices del cielo,
que rompen su canto,
para alcanzar los solos,
que nacen de ellos,
santos y santas,
que son humanos y terrenos,
pero tocan lo divino...
Es turno de los mendigos,
que celebren sus misas,
con la guerra de los sexos,
dando trompicones a sus posaderas,
que será el show que mitigue,
la parte más cruda de mi obra...
Morid incautos,
entre oro fundido en su garganta,
que el veneno más preciado,
lo guardo para mis elegidos,
¡Púdranse los del resto!
que los aplausos lleguen,
con la ovación de pie...
que el siguiente acto comience...
En deplorable establo,
la noche cae,
con los gemidos de una virgen,
que no esta dando a luz,
si no entregada a los placeres,
con miembro en boca,
y piernas abiertas,
para recibir al dador de vida...
Escrutinio complejo,
entre manjares carnales,
que poseen la magia,
para convertirlos en esclavos,
que la maja divierte,
entre caricias y miradas...
Y así... nació Jesús,
hijo de los ángeles,
despreciado de Luzbel,
castigado por Dios...
con la muerte terrenal,
confusa melodía,
que resuena en sus figuras,
si el mismo no cedió,
mas que hacer marioneta,
de aquél que lo olvido...
Que venga la danza,
pues la historia ya conocen,
los cuernos soplen,
y el fagotte resuene,
con las fantasías retratadas,
en lo idílico del ser...
Cristalinas aguas,
que purifiquen la osadía,
de venir a esta cima,
sin esperar la recompensa,
con los pies llagados,
y la lengua seca...
Que bien suena el violín,
en complejo vals,
que las mujeres se deleiten,
con lágrimas y sollozos,
así es que termino...
este acto secundario,
en entrega de fuego,
charola de Hielo...
¡Telón, Telón!
así quede....
Con caretas destrozadas,
Y antifaces demacrados,
Pero la sonrisa hasta el final,
Que hoy me he roto una pierna...
Telón.... Telón...
Aplausos... ¿Gloria a ti?
No señores... ¡A mí!
L.V.
¡Bastardos y peregrinos!
¡Dios salve a todos! o...
Los joda de por toda eternidad,
si al final... ¿No es el Rey?
¡Valiente pedazo de imbécil!
siendo la grandeza,
su mas trágica velada...
Compases abiertos,
en Sol con séptima,
que se elogie el descontento,
con las macabras piruetas,
de ángeles ya no arrodillados,
de espadas celestes,
con la llama de la rabia...
¡Dancen damas!
Que la batuta se mueve,
entre círculos perfectos,
y melodías desquiciantes,
equivalentes destrozos,
que se otorguen en tierra,
con el testamento de los muertos,
que gobiernan sobre ciegos...
Mutiladas rostros,
con la arcaica valentía,
de saberse quemados,
por la hoguera del misterio,
entre las múltiples orquestas,
que han sido llamadas...
a esta pequeña sinfonía...
Dure horas el soneto,
que blasfeme y blasfeme,
para dejar olvidado,
el tiempo lejano de un paraíso,
entre las maquiavélicas uñas,
del creador de pecados,
no Luzbel... si no Dios...
Revolución de hadas,
con el concierto de gemidos,
venidos de pronto,
de la orgía de este acto,
cuando mujeres bellas,
desnuden sus deseos,
entre falos ardientes,
que esperan sus turnos...
Bacanal de semen,
que se escurre por sus labios,
mientras la vid aliviana,
la sed y la fatiga...
¡Convertidse en lobos!
¡Con la piel de los borregos!
¡Que entre sangre y arena!
¡Yo os convoco a mi llamado!
Jinetes de tormenta,
con el mar por escenario,
que ruga el cielo tempestuoso,
con el silencio de 3/4,
mientras suba el piano,
en melodía dulce desenfrenada,
que arranque lágrimas y aplausos,
para verter en hiel,
el calor de los labios...
Musas completas,
entre las valkirias y los elfos,
con la sonrisa eterna,
de los que hoy han de morir,
¡Por mí y solo por mí!
guerreros valerosos,
en la piedra del Sol,
con la Luna misericorde...
Mieles amargas,
con los venenos de vapor,
que cieguen la dádiva por mi mano,
mientras el Chelo abandona cordura,
en espasmos melancólicos,
que se refugien entre violines...
¡Ved mi obra!
¡Sentid el espacio!
que el universo llora,
entre lágrimas de cometas,
por hoy el sol se ha muerto,
con eclipse profano,
de milagrosos renacerse...
Rojo, espina y pétalo,
entre los barnices del cielo,
que rompen su canto,
para alcanzar los solos,
que nacen de ellos,
santos y santas,
que son humanos y terrenos,
pero tocan lo divino...
Es turno de los mendigos,
que celebren sus misas,
con la guerra de los sexos,
dando trompicones a sus posaderas,
que será el show que mitigue,
la parte más cruda de mi obra...
Morid incautos,
entre oro fundido en su garganta,
que el veneno más preciado,
lo guardo para mis elegidos,
¡Púdranse los del resto!
que los aplausos lleguen,
con la ovación de pie...
que el siguiente acto comience...
En deplorable establo,
la noche cae,
con los gemidos de una virgen,
que no esta dando a luz,
si no entregada a los placeres,
con miembro en boca,
y piernas abiertas,
para recibir al dador de vida...
Escrutinio complejo,
entre manjares carnales,
que poseen la magia,
para convertirlos en esclavos,
que la maja divierte,
entre caricias y miradas...
Y así... nació Jesús,
hijo de los ángeles,
despreciado de Luzbel,
castigado por Dios...
con la muerte terrenal,
confusa melodía,
que resuena en sus figuras,
si el mismo no cedió,
mas que hacer marioneta,
de aquél que lo olvido...
Que venga la danza,
pues la historia ya conocen,
los cuernos soplen,
y el fagotte resuene,
con las fantasías retratadas,
en lo idílico del ser...
Cristalinas aguas,
que purifiquen la osadía,
de venir a esta cima,
sin esperar la recompensa,
con los pies llagados,
y la lengua seca...
Que bien suena el violín,
en complejo vals,
que las mujeres se deleiten,
con lágrimas y sollozos,
así es que termino...
este acto secundario,
en entrega de fuego,
charola de Hielo...
¡Telón, Telón!
así quede....
Con caretas destrozadas,
Y antifaces demacrados,
Pero la sonrisa hasta el final,
Que hoy me he roto una pierna...
Telón.... Telón...
Aplausos... ¿Gloria a ti?
No señores... ¡A mí!
L.V.