laura solar salas
Poeta que considera el portal su segunda casa
A orillas de una playa hermoso concierto escuche.
gaviotas surcando los cielos su graznar dedicaban,
a un fuerte oleaje que con furia su ribera golpeaba
a través de su repiquetear a las aves invitaba.
Que siguieran cantando en la gloria y así atraparlas,
en un fuerte abrazo impregnado de sal y humedad.
formando triángulos presurosos lograban escapar,
descansando entre las rocas... se les podía divisar.
Perros abandonados y juguetones se unieron a la gala.
desde la costa sus ladridos también se escuchaban,
corriendo de un lado a otro a las gaviotas asustaban,
mientras las olas con su espuma sus lomos mojaba.
Mis tímpanos se detuvieron en aquel inusual concierto.
siguiendo con la mirada la concordancia de la bandada,
perfecta geometría se hacía presente ante mi visión
hermosa escuadra el cielo pintaba con los rayos del sol.
Las nubes fueron abrigaderos donde los pájaros se ocultaron
de las ansias de los canes que en la orilla esperaban,
solícitamente al astro rey con sus sombras cubrieron,
alejando por breves momentos la jauria de perros.
Las rocas fueron butacas que almacenaban péndolas.
de un conjunto de gaviotas que en silencio escuchaban,
el concierto de sus pares que en el píelago interpretaban,
el batir de sus alas fueron apalusos que ellas obsequiaban.
En su último suspiro el sol, a la luna curso invitación.
para que acudiera raudamente al concierto en la playa,
esta se hizo presente con su corte de estrellas y luceros,
concentrada tras los cerros ella oía... la sinfonía en el agua.
Con sus rayos de plata irradio la inmensidad del paisaje.
enamorando a los presentes que por la arena paseaban,
sentados en sus dunas en silencio la acuarela admiraban,
ignorantes del concierto que... solo la naturaleza escuchaba.
gaviotas surcando los cielos su graznar dedicaban,
a un fuerte oleaje que con furia su ribera golpeaba
a través de su repiquetear a las aves invitaba.
Que siguieran cantando en la gloria y así atraparlas,
en un fuerte abrazo impregnado de sal y humedad.
formando triángulos presurosos lograban escapar,
descansando entre las rocas... se les podía divisar.
Perros abandonados y juguetones se unieron a la gala.
desde la costa sus ladridos también se escuchaban,
corriendo de un lado a otro a las gaviotas asustaban,
mientras las olas con su espuma sus lomos mojaba.
Mis tímpanos se detuvieron en aquel inusual concierto.
siguiendo con la mirada la concordancia de la bandada,
perfecta geometría se hacía presente ante mi visión
hermosa escuadra el cielo pintaba con los rayos del sol.
Las nubes fueron abrigaderos donde los pájaros se ocultaron
de las ansias de los canes que en la orilla esperaban,
solícitamente al astro rey con sus sombras cubrieron,
alejando por breves momentos la jauria de perros.
Las rocas fueron butacas que almacenaban péndolas.
de un conjunto de gaviotas que en silencio escuchaban,
el concierto de sus pares que en el píelago interpretaban,
el batir de sus alas fueron apalusos que ellas obsequiaban.
En su último suspiro el sol, a la luna curso invitación.
para que acudiera raudamente al concierto en la playa,
esta se hizo presente con su corte de estrellas y luceros,
concentrada tras los cerros ella oía... la sinfonía en el agua.
Con sus rayos de plata irradio la inmensidad del paisaje.
enamorando a los presentes que por la arena paseaban,
sentados en sus dunas en silencio la acuarela admiraban,
ignorantes del concierto que... solo la naturaleza escuchaba.
:: los demás elementos son maravillosos