Reniel Floyer
Poeta asiduo al portal
Por un momento pensé escuchar tu voz,
pero solo era el canto suave y armonioso del silencio
creí ver también a lo lejos venir tu figura,
pero solo fue el cuerpo de la sensual y pura aura
La condena de la espera es placentera
mas el desesperado concierto del tiempo
produce un caos en mis aires
fieros espectros son liberados
del oyó negro de los recuerdos enlutados
y buscando esa paz ansiada expóngome
a los macabros seres de la taciturna realidad mía
Algún día vendrás?... Eres real?
son enigmas imposibles, por ahora, de comprender
mas con el tiempo se han de saber
El tortuoso cantar del reloj nos devasta, nos devora
y luego no da la paz que buscábamos
haciendo que alumbre pálidamente la esperanza,
para así seguir, aquí, en la perpleja espera
No he de abandonar mi sitio, ni renegare contra la nada
disputando una inútil brega con el ´tic-tac´, es cierto,
pues aun no teniéndote he de serte fiel y seguiré,
eternamente, esperando tu venida.
Aun cuando la segunda oscuridad me bañe
arderé y no me moveré, inerte, renaceré
solo para esperarte, así en este mundo interminable
danzaremos juntos la dulce y punzante sinfonía del reloj perenne
Reniel Floyer - Paraguayo
pero solo era el canto suave y armonioso del silencio
creí ver también a lo lejos venir tu figura,
pero solo fue el cuerpo de la sensual y pura aura
La condena de la espera es placentera
mas el desesperado concierto del tiempo
produce un caos en mis aires
fieros espectros son liberados
del oyó negro de los recuerdos enlutados
y buscando esa paz ansiada expóngome
a los macabros seres de la taciturna realidad mía
Algún día vendrás?... Eres real?
son enigmas imposibles, por ahora, de comprender
mas con el tiempo se han de saber
El tortuoso cantar del reloj nos devasta, nos devora
y luego no da la paz que buscábamos
haciendo que alumbre pálidamente la esperanza,
para así seguir, aquí, en la perpleja espera
No he de abandonar mi sitio, ni renegare contra la nada
disputando una inútil brega con el ´tic-tac´, es cierto,
pues aun no teniéndote he de serte fiel y seguiré,
eternamente, esperando tu venida.
Aun cuando la segunda oscuridad me bañe
arderé y no me moveré, inerte, renaceré
solo para esperarte, así en este mundo interminable
danzaremos juntos la dulce y punzante sinfonía del reloj perenne
Reniel Floyer - Paraguayo