Lissethe Ruemar
Poeta recién llegado
¿Que dejaron las viejas costumbres?,
Que dejaron los malos recuerdos,
Como nos marcan las frases salubres,
Y los sinsabores que nos dejan los dardos.
Las palabras hirientes y tontas lisonjas,
Las falsas caricias de la motivación del engaño,
Nos abruman, nos entorpecen como esponjas,
Nos consumen el deseo, la visión y el sueño.
Aun no tengo la satisfacción del todo.
De la motivación de un sueño prodigioso,
Miro lo malo y no lo sigo, salgo del lodo,
Retrocede la mentira y no da un paso.
Cuando lo que temo me persigue,
Enfrento las circunstancias erróneas,
Y las trampas que el mal trague,
Se eliminan cuando vienen sanas ideas.
La salida siempre está en el Alva.
La verdad y el buen presagio me abrazan
Con marca de hierro, la fuerza en el alma,
Pertenezco a planes nuevos que me alcanzan.
Vuelo despierta a un cielo despejado,
Corro a pasos largos, salgo de la ignorancia.
Entonces huyo de la monotonía y el descuido,
Encuentro que soy ilustre, tengo dicha y decencia.
Que dejaron los malos recuerdos,
Como nos marcan las frases salubres,
Y los sinsabores que nos dejan los dardos.
Las palabras hirientes y tontas lisonjas,
Las falsas caricias de la motivación del engaño,
Nos abruman, nos entorpecen como esponjas,
Nos consumen el deseo, la visión y el sueño.
Aun no tengo la satisfacción del todo.
De la motivación de un sueño prodigioso,
Miro lo malo y no lo sigo, salgo del lodo,
Retrocede la mentira y no da un paso.
Cuando lo que temo me persigue,
Enfrento las circunstancias erróneas,
Y las trampas que el mal trague,
Se eliminan cuando vienen sanas ideas.
La salida siempre está en el Alva.
La verdad y el buen presagio me abrazan
Con marca de hierro, la fuerza en el alma,
Pertenezco a planes nuevos que me alcanzan.
Vuelo despierta a un cielo despejado,
Corro a pasos largos, salgo de la ignorancia.
Entonces huyo de la monotonía y el descuido,
Encuentro que soy ilustre, tengo dicha y decencia.