noskrad
Poeta asiduo al portal
Puedes escuchar la canción que viene del mar,
un susurro en el viento que te hace pensar,
¿Cuál es el destino de los barcos errantes?
Ser los olvidados acompañantes.
Si la fuerte lluvia no te deja avanzar,
si golpea tus ojos y te hace llorar,
cúbrete con tu corazón,
el te protege en toda situación.
Cuando altas murallas se interpongan,
sáltalas, evádelas, rómpelas…
Que nada impida tu tonada acabar,
toma el violín y hazlos alucinar.
Un réquiem de ilusión y amor,
una sinfonía sólo para dos,
muchos caen, pocos se levantan,
la letra de tu alabanza, es para esa alma.
Nunca esperes que las olas rompan las rocas,
el deseo a compartir va más allá de las formas,
de palabras o torres…
De miradas que algo esconden.
Vigilando el pensamiento de las indecisiones o miedos,
junto a un faro de fuego azul en el desierto,
nos tienes que dar un concierto,
un ejemplo vivo de que la felicidad no es un sortilegio.
Sirena de plata, por favor sal del mar,
contempla al mundo con virtuosa felicidad.
un susurro en el viento que te hace pensar,
¿Cuál es el destino de los barcos errantes?
Ser los olvidados acompañantes.
Si la fuerte lluvia no te deja avanzar,
si golpea tus ojos y te hace llorar,
cúbrete con tu corazón,
el te protege en toda situación.
Cuando altas murallas se interpongan,
sáltalas, evádelas, rómpelas…
Que nada impida tu tonada acabar,
toma el violín y hazlos alucinar.
Un réquiem de ilusión y amor,
una sinfonía sólo para dos,
muchos caen, pocos se levantan,
la letra de tu alabanza, es para esa alma.
Nunca esperes que las olas rompan las rocas,
el deseo a compartir va más allá de las formas,
de palabras o torres…
De miradas que algo esconden.
Vigilando el pensamiento de las indecisiones o miedos,
junto a un faro de fuego azul en el desierto,
nos tienes que dar un concierto,
un ejemplo vivo de que la felicidad no es un sortilegio.
Sirena de plata, por favor sal del mar,
contempla al mundo con virtuosa felicidad.
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