Mecidas por las olas van mis rimas
llevando a tus confines universos,
el agua que frecuentas y que intimas,
arroyos desprendidos de mis versos.
Sirena que en tu seno legitimas
los rostros multiformes y diversos,
y cómplice de crestas y de simas
errante dejas cánticos dispersos.
Sabido es que tu cántico embelesa,
que anula voluntad o la acentúa
en noche que haces nítida o espesa.
Mas yo, que mi versar la luz valúa,
dejando en tinta mi verdad impresa,
mi propia sangre, admito, se licúa.
Deogracias González de la Aleja