Juno
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desde el trigal sediento
donde basculan mis espigas,
tierra agrietada y reseca
de entraña medio muerta,
ensamblo mi leve paso
con el cilicio del viento
de las hordas de los cuervos
que aletean en mi aliento.
Con cáñamo trenzado
amarro yo mis sueños
y trasiego los repechos
de la gleba del recuerdo...
Y así llega a tus orillas,
a tus altares de espuma,
esta apátrida sirena
de sonrisa entumecida
que arranca de tu lengua
tu voz en sal y arena
y grita en algas su pena
para que se hunda en la marea.
En vórtices de madre perlas
late mi corazón en tu vientre
¡Mar Océano! ¡Que me lleve
de a poquito tu corriente!