Littera
Poeta asiduo al portal
Del poeta olvidada
como del piélago prolijo y zarco,
llora desconsolada
quien en un ácueo marco
pintase un espumoso y grácil arco.
¿Qué, proba y tierna ninfa,
se hizo de tu canto culto y suave
que brindara a la linfa
tan huraña y tan grave
cuanto placer en nuestro mundo cabe?
¿Quién tu rostro remembra
y recita el amor de tus historias,
quién de alabanzas siembra
tus innúmeras glorias
y encarece tus gestas meritorias?
No hay hombre ya que admire
de tu figura la vibrante gracia,
ni mujer que respire
el aroma que espacia
tu helénica belleza con audacia.
Mas no la muerte temas,
pues que en mi urente y magna fantasía
coruscan más que gemas
y los rayos del día
tus verdes ojos hechos de armonía.
Prometo devolverte
lo que los crueles tiempos te robaron,
y de la luz prenderte
que los dioses crearon
después que al firmamento se elevaron.
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