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Sirenas piadosas no sabéis lo que rezan

Rey de la Patagonia

Poeta adicto al portal
Sangrar

para que,

ya no queda sangre,

llorar

para que,

ya no quedan lagrimas

dolor voluntario

para que ,

y porque.


Los bordes de este mi pesar

son filosos

y cortan los recuerdos

en el aire,

peligrosas palabras

queman mi lengua,

y nadan tiburones

por mis venas

por mi sangre

por su torrente.


Crece el vendaval

y mis manos son remos

que tratan en la oscuridad

de avanzar un día más,

que lejos está la orilla

que agonía

no poder salir

de este mar lleno de algas

y de tu pelo.


Remos mis manos

y mi cuerpo de madera

dejándose llevar,

a la deriva a veces

en la mentira

siempre,

sirenas piadosas

no sabéis

lo que rezan

sus cantos encantadores,

mis oídos están llenos de caracoles

y sus voces se pierden

en sus cuencas,

no sabéis

lo que rezan

sus cantos encantadores.


Solo soy un moribundo

que quiso ser rey

del castillo

donde habitaban

esos de ojos que quedaron

encallados como muelles

en mis sienes,

busquen en los mares del sol

su sierpe

la mía es estéril

y muerta ha sido

por la dueña de aquel castillo.


Sirenas piadosas

no sabéis

lo que rezan

sus cantos encantadores,

solo soy un moribundo

con una cierta

condena,

permitidme

solamente

fenecer en sus playas.
 
Última edición:
Baya, baya mi Rey, pocas veces se puede encontrar
navegando en la nostalgia...acompañado de sirenas.

Sangrar

para que,

ya no queda sangre,

llorar

para que,

ya no quedan lagrimas

dolor voluntario

para que ,

y porque.


Los bordes de este mi pesar

son filosos

y cortan los recuerdos

en el aire,

peligrosas palabras

queman mi lengua,

y nadan tiburones

por mis venas

por mi sangre

por su torrente.


Crece el vendaval

y mis manos son remos

que tratan en la oscuridad

de avanzar un día más,

que lejos está la orilla

que agonía

no poder salir

de este mar lleno de algas

y de tu pelo.


Remos mis manos

y mi cuerpo de madera

dejándose llevar,

a la deriva a veces

en la mentira

siempre,

sirenas piadosas

no sabéis

lo que rezan

sus cantos encantadores,

mis oídos están llenos de caracoles

y sus voces se pierden

en sus cuencas,

no sabéis

lo que rezan

sus cantos encantadores.


Solo soy un moribundo

que quiso ser rey

de un castillo de ojos

calados como muelles

en mis sienes,

busquen en los mares del sol

su sierpe

la mía es estéril

y muerta ha sido

por la dueña de aquel castillo.


Sirenas piadosas

no sabéis

lo que rezan

sus cantos encantadores,

solo soy un moribundo

con una cierta

condena,

permitidme

solamente

fenecer en sus playas.
 
Última edición:

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