La luz y el agua brillan.
La lluvia juega con el suelo
reflejando a capricho los colores.
El liquido cielo
hoy me da vida.
Ha borrado de mí la angustia,
y gira sobre la ciudad
resbalando hacia el mar.
La mañana serena
mece mi camino.
La vida es hoy mía
como otras veces ha sido.
Ninguna sombra cubre el suelo;
el sirimiri en el parque de San José
casi flota.
Saboreo la luz plateada
que chorrea del agua para besar los árboles
y roza mis labios y las hojas
que ya caen,
desnudando las corazones
con los sonidos del aire,
y a las ramas de sus adornos granas.
Este día de otoño
lo siento dulce y cálido.
Vivo hoy con mi corazón cantando,
con los sonidos del aire
y con las notas de un hálito
La lluvia juega con el suelo
reflejando a capricho los colores.
El liquido cielo
hoy me da vida.
Ha borrado de mí la angustia,
y gira sobre la ciudad
resbalando hacia el mar.
La mañana serena
mece mi camino.
La vida es hoy mía
como otras veces ha sido.
Ninguna sombra cubre el suelo;
el sirimiri en el parque de San José
casi flota.
Saboreo la luz plateada
que chorrea del agua para besar los árboles
y roza mis labios y las hojas
que ya caen,
desnudando las corazones
con los sonidos del aire,
y a las ramas de sus adornos granas.
Este día de otoño
lo siento dulce y cálido.
Vivo hoy con mi corazón cantando,
con los sonidos del aire
y con las notas de un hálito
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