En el camino hacia la felicidad y hacia el convertirnos en seres verdaderamente humanos, hay algunos sentimientos que son imprescindibles el conocer y sentir, y uno de ellos es la gratitud. Es muy necesario en el plano espiritual, pero también en el plano puramente práctico.A nivel práctico, la mente no puede hacer una cosa y la contraria; no puede agradecer y hacernos sentir tristes, no puede agradecer y hacernos sentir mal, no puede agradecer y hacernos enojar, porque en efecto, no puede vibrar en positivo y negativo a la vez. Si conseguimos poco a poco sentirnos agradecidos, estaremos consiguiendo mucho para nuestro bienestar, aunque sólo sea con intenciones prácticas.Pero además, si deseamos emprender o hemos emprendido un camino de crecimiento, la gratitud será uno de nuestros pilares fundamentales.Es evidente que podemos sentirnos desafortunados por acontecimientos que nos tocaron o tocan vivir: alguna pérdida, alguna desilusión, algún sueño roto, carencias...y tantas y tantas circunstancias que no deseamos. Pero a pesar de todo ello, si nos detenemos y reflexionamos un poco, cada uno podrá encontrar muchos motivos para sonreir y sentirse afortunado de verdad: una familia que te quiere incondicionalmente, o una persona que te acompaña y te apoya en todo momento, un amigo/s al cual le importas como tal vez no imaginas, el cariño de la gente que te conoce...y tantos y tantos motivos por los cuales uno puede sentirse pleno y agradecido. Agradece cada día, exteriorízalo: detente y piensa todos los motivos por los que puedes sentir ese sentimiento tan profundo y sanador; siéntelo poco a poco y familiarízate con él; anota tus motivos en una hoja en blanco y repásala a menudo, y siéntete agradecido por todo lo que hoy posees, que es mucho.
Última edición: