Yo soy el Camino,
revelación de la personalidad;
en arquetípica mentalidad,
apoderado de mi Destino.
Voluptuosa acción,
en laberintescas decisiones;
a modo de eternas lecciones,
provocan una dulce reacción.
Niveles comparables,
de realidades símiles;
con necios hombres serviles,
que se muestran soportables.
Polo opuesto atrayente,
con lágrimas, me esperas;
una maternal atmósfera creas,
al imaginarme creyente.
Universo increado,
entre el azar y la incógnita;
aturdes mi psiques indómita,
al sentir el pasado.
Yo Soy Protagonista,
en un escenario material;
aunque mi sentido neofetal,
al cambio se resista.
Con Humildad trascedentaria,
lo solidario en los creyentes emana;
como una cuestión kantiana,
sin razón humanitaria.
La poderosa magia,
en tus libros sagrados aparece;
como un banquete que se apetece,
pues otro mundo presagia.
Resonancia en los tres planos,
cuatro elementos mundanos;
estilos pentagonales humanos,
deseos y miedos troyanos.
Nazca dérmica, y Alaise radial,
cicatrices curvas o venas rectas;
entre cultos, religiones o sectas,
red de puntos terrenal.
Manifestando euforia febril,
la Gracia tus hombres conservan;
ideas opuestas en hogueras queman,
repitiendo ... ex nihilo nihil.
Por el fuego sagrado pasaron,
en nombre de la Inquisición;
quienes alejados de la redención,
tu doctrina acusaron.
Con calidez entrópica,
los elementales nos gobiernan;
nuestra sumisión ellos anhelan,
mostrándose en retórica.
Ad absurdo demostrable,
las similitudes parabólicas;
de sensualidades exóticas,
ad infinitum perdurables.
Ahogado en lo cotidiano,
freudianamente complejo;
sentimientos como actos reflejos,
creer en Ti, es en vano.
Silenciosas casas astrales,
ocultas en Gerona;
glorifican la Santa Patrona,
con ideas verbales.
Movimientos espirales,
anú o magnetismo;
oscuro abismo,
de partículas elementales.
Yo soy la Eternidad,
con tiempo indefinible;
curvatura impredecible,
primogénita de la Verdad.
Entre orbes incalculables,
y probabilidades cuánticas;
diestras cruces esvásticas,
duendes y hadas amables.
Un Baco contemplativo,
al travieso Loki divierte;
de su volátil mente vierte,
un recuerdo reflexivo.
En cuevas uniformes,
salpicadas sobre Gerona;
una conciencia entrona,
a cabalistas conformes.
Molinos quijotescos,
eternos y rectos cuadrantes;
orbe de estrellas errantes,
con rumbos grotescos.
Yo soy pasajero,
en un onírico viaje;
apenas un simple paje,
que aspira a caballero.
Rota tu nombre,
con cartas de Marsella;
la Muerte al Mago sella,
un destino muy pobre.
Casas, signos y celos,
cambiados por el ascendente;
una oposición inocente,
en la vida de los gemelos.
Con café o sobre arena,
se multiplican las mancias;
reviviendo con ansias,
una oscilante pena.
Periespíritu mensajero,
con letras y números te cuestionan;
glosolálicas alabanzas entonan,
al rebelde silencio pasajero.
Una tenue separación,
lograda entre el cuerpo y el alma;
respirando con calma,
absorbiendo barroca entonación.
Laberinto vaginal,
esferoide oculta y serena;
oscurece la escena,
de protección maternal.
Oscilantes intenciones,
acosando in medias res;
relativizan lo que ves,
con miríadas pasiones.
Verdadera causalidad,
resistente al cálculo;
revelaciones del Oráculo,
que desafían a la Probabilidad.
Civilizaciones reconocidas,
tu promesa adoraron;
al tiempo que mataron,
con intenciones genocidas.
Yo soy el Ser per sé,
de rostro oculto y luminoso;
con un final mortuoso,
para quien verme atrévase.
Armónica signatura,
entre alineaciones y oposición;
una precognitiva visión,
en edad humana prematura.
Un ejército de inocentes,
templos orientados crearon;
hacia occidente guiaron,
la mirada de los creyentes.
Silenciosas figuras sagradas,
tus fieles servidores simbolizan;
con arquetipos humanos armonizan,
las diez órdenes grabadas.
Si acaso tu primera voluntad,
a Vuestra imagen fue crearnos;
cuando del fruto quisimos alimentarnos,
nos aborrecisteis sin piedad.
Pretendéis que en estos momentos,
con tu arrogante Presencia;
sintamos en ti la clemencia,
entre alegría y lamentos.
Profecías codificadas,
en sistemas numéricos elementales;
que entre el Caos y los Fractales,
parecen bien expresadas.
Un conficto sutil,
entre lo Terreno y lo Celestial;
movilizando lo elemental,
con actitud gentil.
revelación de la personalidad;
en arquetípica mentalidad,
apoderado de mi Destino.
Voluptuosa acción,
en laberintescas decisiones;
a modo de eternas lecciones,
provocan una dulce reacción.
Niveles comparables,
de realidades símiles;
con necios hombres serviles,
que se muestran soportables.
Polo opuesto atrayente,
con lágrimas, me esperas;
una maternal atmósfera creas,
al imaginarme creyente.
Universo increado,
entre el azar y la incógnita;
aturdes mi psiques indómita,
al sentir el pasado.
Yo Soy Protagonista,
en un escenario material;
aunque mi sentido neofetal,
al cambio se resista.
Con Humildad trascedentaria,
lo solidario en los creyentes emana;
como una cuestión kantiana,
sin razón humanitaria.
La poderosa magia,
en tus libros sagrados aparece;
como un banquete que se apetece,
pues otro mundo presagia.
Resonancia en los tres planos,
cuatro elementos mundanos;
estilos pentagonales humanos,
deseos y miedos troyanos.
Nazca dérmica, y Alaise radial,
cicatrices curvas o venas rectas;
entre cultos, religiones o sectas,
red de puntos terrenal.
Manifestando euforia febril,
la Gracia tus hombres conservan;
ideas opuestas en hogueras queman,
repitiendo ... ex nihilo nihil.
Por el fuego sagrado pasaron,
en nombre de la Inquisición;
quienes alejados de la redención,
tu doctrina acusaron.
Con calidez entrópica,
los elementales nos gobiernan;
nuestra sumisión ellos anhelan,
mostrándose en retórica.
Ad absurdo demostrable,
las similitudes parabólicas;
de sensualidades exóticas,
ad infinitum perdurables.
Ahogado en lo cotidiano,
freudianamente complejo;
sentimientos como actos reflejos,
creer en Ti, es en vano.
Silenciosas casas astrales,
ocultas en Gerona;
glorifican la Santa Patrona,
con ideas verbales.
Movimientos espirales,
anú o magnetismo;
oscuro abismo,
de partículas elementales.
Yo soy la Eternidad,
con tiempo indefinible;
curvatura impredecible,
primogénita de la Verdad.
Entre orbes incalculables,
y probabilidades cuánticas;
diestras cruces esvásticas,
duendes y hadas amables.
Un Baco contemplativo,
al travieso Loki divierte;
de su volátil mente vierte,
un recuerdo reflexivo.
En cuevas uniformes,
salpicadas sobre Gerona;
una conciencia entrona,
a cabalistas conformes.
Molinos quijotescos,
eternos y rectos cuadrantes;
orbe de estrellas errantes,
con rumbos grotescos.
Yo soy pasajero,
en un onírico viaje;
apenas un simple paje,
que aspira a caballero.
Rota tu nombre,
con cartas de Marsella;
la Muerte al Mago sella,
un destino muy pobre.
Casas, signos y celos,
cambiados por el ascendente;
una oposición inocente,
en la vida de los gemelos.
Con café o sobre arena,
se multiplican las mancias;
reviviendo con ansias,
una oscilante pena.
Periespíritu mensajero,
con letras y números te cuestionan;
glosolálicas alabanzas entonan,
al rebelde silencio pasajero.
Una tenue separación,
lograda entre el cuerpo y el alma;
respirando con calma,
absorbiendo barroca entonación.
Laberinto vaginal,
esferoide oculta y serena;
oscurece la escena,
de protección maternal.
Oscilantes intenciones,
acosando in medias res;
relativizan lo que ves,
con miríadas pasiones.
Verdadera causalidad,
resistente al cálculo;
revelaciones del Oráculo,
que desafían a la Probabilidad.
Civilizaciones reconocidas,
tu promesa adoraron;
al tiempo que mataron,
con intenciones genocidas.
Yo soy el Ser per sé,
de rostro oculto y luminoso;
con un final mortuoso,
para quien verme atrévase.
Armónica signatura,
entre alineaciones y oposición;
una precognitiva visión,
en edad humana prematura.
Un ejército de inocentes,
templos orientados crearon;
hacia occidente guiaron,
la mirada de los creyentes.
Silenciosas figuras sagradas,
tus fieles servidores simbolizan;
con arquetipos humanos armonizan,
las diez órdenes grabadas.
Si acaso tu primera voluntad,
a Vuestra imagen fue crearnos;
cuando del fruto quisimos alimentarnos,
nos aborrecisteis sin piedad.
Pretendéis que en estos momentos,
con tu arrogante Presencia;
sintamos en ti la clemencia,
entre alegría y lamentos.
Profecías codificadas,
en sistemas numéricos elementales;
que entre el Caos y los Fractales,
parecen bien expresadas.
Un conficto sutil,
entre lo Terreno y lo Celestial;
movilizando lo elemental,
con actitud gentil.