SOBRE MI ORIGEN Y MIS OBRAS.
Soy escultor. Y arquitecto. Trabajo con nubes y con niebla. Con las nubes creo volúmenes que son formas efímeras, fugaces; las habito y con ellas regenero mundos muertos y parajes agostados, en imposible competencia con el Demiurgo primigenio. Pero soy tenaz y mis materiales nobles.
La niebla es la más eficaz devoradora de las formas que se dan como perennes; las diluye, las cela y hace que parezcan sutiles evanescencias las más rígidas formaciones rocosas. Es el paradigma de la devastación reversible. A veces, en pleno invierno, desnudo y despojándome de mi condición humana, transito por la niebla que circunda y fertiliza los montes que me son familiares, transformándolos en desconocidos, en protagonistas nuevos de un mundo en permanente agonía.
La niebla no sólo no apaga el esplendor del paisaje sino que lo enfatiza, intensificando la entropía que lo conduce al suicidio original. En ese mundo nuevo, desconocido y autodestructor me sumerjo en las madrugadas heladas, recién lavado de las procaces y tumultuosas embestidas con las que mi virilidad siempre intranquila busca su complemento: la forma sedante que me trae ahora la niebla.
René Magritte.- S/TLas nubes son mi otro yo: cambiantes, contradictorias, sin reflejo válido en espejo alguno. Lámparas de Aladino que no obedecen a ningún “Sésamo”, pero que me permiten alojarme en ellas y rebuscar incansable en sus inextinguibles tesoros. Allí encuentro el rayo de Zeus, mi buen padre; el origen de los colores que los humanos creen de su autoría; allí, en el placentario interior de las nubes están en su prístina apariencia. Proyectores de haces luminosos que, a su través fecundan los neutros grises de los paisajes aburridos, (sus apóstoles son los pintores, nigromantes agobiados por tan divina responsabilidad, la de plasmarlos en sus obras con medios y materiales ramplonamente humanos, para avivar en algunas mentes el fuego de lo inancalzable, creando Ícaros y Pygmaliones que se inmolan inadvertidos creyendo en el favor de los dioses.)
Con las nubes construyo fortalezas, refugios para las tormentas, planteo dilemas con sus formas nunca precisas, juego con la limitada imaginación del hombre que cree ver en ellas antropomorfismos (sobre todo femeninos); monstruos nonatos en incesante gestación, proyectos de alcanzables utopías...
Las nubes son los principios. El cosmos prenatal del que provengo.
Pero decía que las habito. Como un fantástico navegante las circundo, las fecundo y esa mi virilidad impaciente es el origen de mi propia continuidad; me clausuro en la nube más fértil, la de formas más abundosas y obscenas y asperjo los paisajes desolados. Y en ese mi tránsito ubicuo doy vida y la aniquilo: hago la competencia más descarada a los dioses mortecinos. Soy el nuevo y único habitante del Panteón.
Mi trabajo lo realizo con las nubes y las nieblas. Soy escultor y arquitecto. Soy Proteo.
Joel Rea. "Forces".
(Tomado de "Uno de los nuestros." Blog de arte.)
Soy escultor. Y arquitecto. Trabajo con nubes y con niebla. Con las nubes creo volúmenes que son formas efímeras, fugaces; las habito y con ellas regenero mundos muertos y parajes agostados, en imposible competencia con el Demiurgo primigenio. Pero soy tenaz y mis materiales nobles.
La niebla es la más eficaz devoradora de las formas que se dan como perennes; las diluye, las cela y hace que parezcan sutiles evanescencias las más rígidas formaciones rocosas. Es el paradigma de la devastación reversible. A veces, en pleno invierno, desnudo y despojándome de mi condición humana, transito por la niebla que circunda y fertiliza los montes que me son familiares, transformándolos en desconocidos, en protagonistas nuevos de un mundo en permanente agonía.
La niebla no sólo no apaga el esplendor del paisaje sino que lo enfatiza, intensificando la entropía que lo conduce al suicidio original. En ese mundo nuevo, desconocido y autodestructor me sumerjo en las madrugadas heladas, recién lavado de las procaces y tumultuosas embestidas con las que mi virilidad siempre intranquila busca su complemento: la forma sedante que me trae ahora la niebla.
René Magritte.- S/T
Con las nubes construyo fortalezas, refugios para las tormentas, planteo dilemas con sus formas nunca precisas, juego con la limitada imaginación del hombre que cree ver en ellas antropomorfismos (sobre todo femeninos); monstruos nonatos en incesante gestación, proyectos de alcanzables utopías...
Las nubes son los principios. El cosmos prenatal del que provengo.
Pero decía que las habito. Como un fantástico navegante las circundo, las fecundo y esa mi virilidad impaciente es el origen de mi propia continuidad; me clausuro en la nube más fértil, la de formas más abundosas y obscenas y asperjo los paisajes desolados. Y en ese mi tránsito ubicuo doy vida y la aniquilo: hago la competencia más descarada a los dioses mortecinos. Soy el nuevo y único habitante del Panteón.
Mi trabajo lo realizo con las nubes y las nieblas. Soy escultor y arquitecto. Soy Proteo.
Joel Rea. "Forces".
(Tomado de "Uno de los nuestros." Blog de arte.)
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