dulcinista
Poeta veterano en el Portal
Sobre mis muslos abiertos tu cuerpo se sienta
y como suave viento sobre mí se mueve
hasta que una cálida lluvia sobre tu centro llueve
y al templar el viento sobre mi vientre avienta.
Avienta el viento la fogosa lluvia y calienta
la piel de mi vientre que siempre fue nieve
y que ahora es fuego en tu vientre y se atreve
por los senderos de tu piel temblorosa y sedienta.
Vientre tuyo de amor, agua que mis labios refresca
al beber de tu pozo que la sed me quita
aunque otra vez me abrasan los besos de tu boca
pues eres puro fuego, lava volcánica, yesca
sobre la que prende mi piel hasta ayer marchita
y hoy lozana pues tu piel al amor la convoca.
Eladio Parreño Elías
17-Julio-2001
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