despertando
Poeta adicto al portal
Desde un rincón del alma
te escribo esta breve carta,
para decirle a tus ojos
aquello que no les dije
el día que me guiaste
tras el sendero del río.
Allí el cielo se abrió,
y la cascada nos atisbó.
Allí me arrullaron tus brazos,
me tomaron bien despacio,
y tus manos me acurrucaron
sobre tu pecho y el mío.
Desde un rincón del alma
te escribo esta breve carta,
para decirle a tus ojos
aquello que no les dije
el día que me guiaste
tras el sendero del río.
Allí el cielo se abrió,
y la cascada nos atisbó.
Allí me arrullaron tus brazos,
me tomaron bien despacio,
y tus manos me acurrucaron
sobre tu pecho y el mío.
te escribo esta breve carta,
para decirle a tus ojos
aquello que no les dije
el día que me guiaste
tras el sendero del río.
Allí el cielo se abrió,
y la cascada nos atisbó.
Allí me arrullaron tus brazos,
me tomaron bien despacio,
y tus manos me acurrucaron
sobre tu pecho y el mío.
Desde un rincón del alma
te escribo esta breve carta,
para decirle a tus ojos
aquello que no les dije
el día que me guiaste
tras el sendero del río.
Allí el cielo se abrió,
y la cascada nos atisbó.
Allí me arrullaron tus brazos,
me tomaron bien despacio,
y tus manos me acurrucaron
sobre tu pecho y el mío.