Vicente Fernández-Cortés
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sobre tus tibios senos
Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.
(Pablo Neruda)
La suave brisa, audaz, se arremolina
al conjuro de un pálpito gemelo
sobre tus tibios senos.
Y te encierra callada, sometida,
con su envoltura extensa
de atlánticas mareas,
en imprecisa cota
sin anunciar su acoso.
Un torbellino raso te socava
al filo del deseo.
Es entonces, amor, cuando, apremiada,
su discreto alboroto te convoca.
Acudes al reclamo que te procura Venus
pero a mi vez no alcanzo,
transido de mi celo
¡oh blanquecinas lomas!
las claves de tu blusa
tu boca delincuente
ni el requerido lecho
en que mi afán se instala.
Una intemperie obscena te derriba
como un rayo asimétrico
y me empuja a tu lado.
Y yo, que nunca tuve
más patria que tu piel
ni más horquilla horaria
que el cruce subversivo de tus piernas
me aferro a tu deriva.
Y al cabo, en la espesura
de tanto predominio,
me roza tu latido.
nosotros, frente al mar.
Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.
(Pablo Neruda)
La suave brisa, audaz, se arremolina
al conjuro de un pálpito gemelo
sobre tus tibios senos.
Y te encierra callada, sometida,
con su envoltura extensa
de atlánticas mareas,
en imprecisa cota
sin anunciar su acoso.
Un torbellino raso te socava
al filo del deseo.
Es entonces, amor, cuando, apremiada,
su discreto alboroto te convoca.
Acudes al reclamo que te procura Venus
pero a mi vez no alcanzo,
transido de mi celo
¡oh blanquecinas lomas!
las claves de tu blusa
tu boca delincuente
ni el requerido lecho
en que mi afán se instala.
Una intemperie obscena te derriba
como un rayo asimétrico
y me empuja a tu lado.
Y yo, que nunca tuve
más patria que tu piel
ni más horquilla horaria
que el cruce subversivo de tus piernas
me aferro a tu deriva.
Y al cabo, en la espesura
de tanto predominio,
me roza tu latido.
nosotros, frente al mar.
Última edición: