IgnotaIlusión
El Hacedor de Horizontes
Esquivo los días,
como si mi vida dependiera del olvido,
me armo de valor para abandonarme,
dejadez en cada oración,
lentitud de cada acción esperable,
y cuando las promesas no me esperen,
ni las estrellas pudieran,
iluminar a un muerto sin hogar,
alcanzaré la cima,
más expuesta que el más merecido infierno,
y dejaré que el fuego del regocijo me alimente,
para vomitar mi sufrimiento,
sobre los cadáveres renacidos,
de una existencia vil y tozuda.
como si mi vida dependiera del olvido,
me armo de valor para abandonarme,
dejadez en cada oración,
lentitud de cada acción esperable,
y cuando las promesas no me esperen,
ni las estrellas pudieran,
iluminar a un muerto sin hogar,
alcanzaré la cima,
más expuesta que el más merecido infierno,
y dejaré que el fuego del regocijo me alimente,
para vomitar mi sufrimiento,
sobre los cadáveres renacidos,
de una existencia vil y tozuda.