Evelyn21
Poeta que no puede vivir sin el portal

En la eternidad de mis suspiros,
en la continuidad de mis desvaríos
en la ansiedad de mis pasiones.
En esta ausencia que me grita mi añoranza,
haciéndose tempestad,
arrullándome volviéndose calma
Entre mis brazos incitantes que se abren a tu imagen,
dedicándote mis anhelos a tu anatomía provocadora
que se cuela entre mis sueños.
en la continuidad de mis desvaríos
en la ansiedad de mis pasiones.
En esta ausencia que me grita mi añoranza,
haciéndose tempestad,
arrullándome volviéndose calma
Entre mis brazos incitantes que se abren a tu imagen,
dedicándote mis anhelos a tu anatomía provocadora
que se cuela entre mis sueños.
Allí. . . Te llevo.
Así con el beso de las buenas noches, sin el cual se me hace imposible dormir y mucho menos soñarte. Aquel que deja tu imagen latente en mi alma, mientras en la vigilia del sueño mi imaginación se despierta a tus deseos y se entrega a mis caprichos, para que aquello no sea la despedida sino el beso del inicio, el inicio de una noche. . . De una noche más de amor.
Donde bailaremos lento ese vals 1,2,3 . . . 1,2,3 al compás sincrónico de una lluvia de besos, que se desgajan como nota musical a las orillas de esta inspiración, que se hace mágica a cada aliento.
Nos embriagamos en cada respiración, en cada sentido roce del alma en los labios.
Pasaremos juntos en una sucesión interminable de los besos escritos, de los confesos, de aquellos traviesos que roban dichosos el aliento, de aquellos ansiosos que se comen las ansias relamiendo el deseo, a los incitadores que agitan la calma, que claman las llamas de una arrebatada lujuria que conjura excesos.
Asi jugaremos noche a noche en derroche, en sueños eternos de entregada emoción.
Que si me besas el alma, que si te beso en sueños.
Que si me desbordas las ganas con tantos ricos besos.
Donde bailaremos lento ese vals 1,2,3 . . . 1,2,3 al compás sincrónico de una lluvia de besos, que se desgajan como nota musical a las orillas de esta inspiración, que se hace mágica a cada aliento.
Nos embriagamos en cada respiración, en cada sentido roce del alma en los labios.
Pasaremos juntos en una sucesión interminable de los besos escritos, de los confesos, de aquellos traviesos que roban dichosos el aliento, de aquellos ansiosos que se comen las ansias relamiendo el deseo, a los incitadores que agitan la calma, que claman las llamas de una arrebatada lujuria que conjura excesos.
Asi jugaremos noche a noche en derroche, en sueños eternos de entregada emoción.
Que si me besas el alma, que si te beso en sueños.
Que si me desbordas las ganas con tantos ricos besos.
Y. . .
En una sobredosis de besos, me entrego a ti sin objeción.
En una sobredosis de besos, me entrego a ti sin objeción.
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