abcd
Poeta adicto al portal
En el espesor de la cerveza,
cuando la noche aún no latía en mi pecho,
fue que busque el sol
y el sol lo tenía en las manos.
Con la sangre rosa, y las venas en aguas,
el rumor lento de los verdes transeúntes,
me dolía, me molestaba,
quería caminar y beber, beber arrodillado y morir de pie.
Congelado, desangelado el corazón
se iba alegrando o alargando en cada sorbo de sol.
Los pensamientos de a poco enmudecieron el silencio,
fui prócer sin moverme, hablé y quise, sin querer y sin hablar.
De hierro mis intenciones apretaron mis dientes
y pedí más alcohol, y gané más tiempo al perderlo allí.
Presentí un hilo delgado sobre mi cabeza,
me sacudí, quizá estuve loco unos segundos,
no lo sé, no me importa, ya están por llegar los que nunca se van.
cuando la noche aún no latía en mi pecho,
fue que busque el sol
y el sol lo tenía en las manos.
Con la sangre rosa, y las venas en aguas,
el rumor lento de los verdes transeúntes,
me dolía, me molestaba,
quería caminar y beber, beber arrodillado y morir de pie.
Congelado, desangelado el corazón
se iba alegrando o alargando en cada sorbo de sol.
Los pensamientos de a poco enmudecieron el silencio,
fui prócer sin moverme, hablé y quise, sin querer y sin hablar.
De hierro mis intenciones apretaron mis dientes
y pedí más alcohol, y gané más tiempo al perderlo allí.
Presentí un hilo delgado sobre mi cabeza,
me sacudí, quizá estuve loco unos segundos,
no lo sé, no me importa, ya están por llegar los que nunca se van.