Emmanuel Milla-Gatica
Poeta recién llegado
Cuando mi voz, solicitando en caldo su sustancia,
Por orgullo o por desdicha, ya no pronuncie más tu nombre:
¡Sobrevíveme!
Cuando mis ojos igual que dientes hambrientos
Palidezcan las breves cordilleras de tus senos:
¡Sobrevíveme!
Cuando el mundo haya perdido las plumas del arco iris
Y que la ufana mañana encendida de ausencias
Dispare sus flechas contra el destino:
¡Sobrevíveme!
Cuando el aposento del tiempo con su vanidad guerrera,
Gimiendo como un faro la tempestad ya no fluya
Su herradura de claveles en los corrales viudos
De mi cuerpo:
¡Sobrevíveme!
Cuando Dios ya no me abra la ventana de tu sonrisa
Y qué triste como un canario sin alpiste yo me muera
¡Sobrevíveme!
Cuando yo te ame arrastrándome por el umbral del olvido
¡Sobrevíveme!
Sobrevíveme de todo lo que nunca te he dicho, de mi poema
Mal hecho. De las calles desiertas de mi sangre. Del amor
Que mi herido corazón nunca supo palpitar.
Sobrevíveme.
Por orgullo o por desdicha, ya no pronuncie más tu nombre:
¡Sobrevíveme!
Cuando mis ojos igual que dientes hambrientos
Palidezcan las breves cordilleras de tus senos:
¡Sobrevíveme!
Cuando el mundo haya perdido las plumas del arco iris
Y que la ufana mañana encendida de ausencias
Dispare sus flechas contra el destino:
¡Sobrevíveme!
Cuando el aposento del tiempo con su vanidad guerrera,
Gimiendo como un faro la tempestad ya no fluya
Su herradura de claveles en los corrales viudos
De mi cuerpo:
¡Sobrevíveme!
Cuando Dios ya no me abra la ventana de tu sonrisa
Y qué triste como un canario sin alpiste yo me muera
¡Sobrevíveme!
Cuando yo te ame arrastrándome por el umbral del olvido
¡Sobrevíveme!
Sobrevíveme de todo lo que nunca te he dicho, de mi poema
Mal hecho. De las calles desiertas de mi sangre. Del amor
Que mi herido corazón nunca supo palpitar.
Sobrevíveme.