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Sócrates y la filosofía de la prudencia

Tema en 'Prosa: Generales' comenzado por Eduardo Cevallos de Labra, 12 de Noviembre de 2020. Respuestas: 0 | Visitas: 81

  1. Eduardo Cevallos de Labra

    Eduardo Cevallos de Labra Poeta fiel al portal

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    Reunidos todos ya estaban en la casa de Calías el hijo de Hipónico, hoy consorte de la que fuera esposa de Pericles, cuando de pronto el gran sofista Protágoras, magno tanto como Trasímaco y Georgias, con voz solemne filosofó:

    - Algunas nacen con las piernas abiertas, como que saben lo que será su oficio futuro. Otras, con un gran orificio en su naturaleza... que más está por decir. Las menos, con parte de su techumbre carente, cual si ya tuvieran muchos ayeres en la actividad profana, y otras tantas, que a cada rato dicen eee, de modo que no escucharan…quizás como si olvidar quisieran, ¡todo su negro pasado!.

    Casi todos los presentes, a carcajadas celebraron.

    - ¡Bravo maestro, excelentísimo como siempre!, enhorabuena-, la vena de su pensar, de encomios le colmó Antímero de Mendes, su más famoso discípulo.

    Bien, dijo Sócrates desafiante:

    -Sólo te faltó mencionar: de unas cuantas, muy pocas por cierto; aquellas que nacen con las piernas cerradas, que incólumes así se mantienen durante el resto de sus días, y de esta forma ante el gran Zeus arriban, en el lejano ocaso de sus días.

    Al oír dichas aseveraciones, a Pausanias la del demo del Cerámico, procaces le parecieron.

    Agatón, su amante en turno, una guantada a Ortágoras El Tébano le dio, quien su flauta a Hippias de Élide arrojó.

    Pítocles de Ceos a Fedro de Mirrinunte empujó, y éste a su vez a Clínias el hermano más joven de Alcibíades, quien cayó sobre Aristófanes el gran escritor de la época.

    Critias el hijo de Calescro, a golpes liando se estaba con Jántipo, el hijo de Pericles; Páralo, el segundo hijo de éste, también se unió a la incipiente trifulca.

    Zeuxipo de Heraclea con su cuerpo, sus pinturas cubría; mientras que Tales de Mileto ensismado en el álgebra estaba, cuando recibió un zapatazo de Icco el Tarantino.

    Fidias el Ateniense, con manos y pies, a diestra y siniestra atacaba; Arquelao de Macedonia una pedrada le dio.

    Aristófanes el poeta y Cármides el hijo de Claucóri, la calma restituir trataron.. sólo patadas y maternos recordatorios recibieron.

    Pausanias sartenazos por doquiera repartió.


    Tántalo, Leucófides, Arifrón y Pródico el de Ceos, pronto los dientes perdieron.

    Policleto el de Argos un botellazo de Filípides el hijo de Filomeno, en la cabeza recibió; Erixímaco el hijo de Acúmeno, a garrotazos a Pausanias tundió; entonces Agatón, a los guardias rengueando corrió a traer.

    Adimantos el hijo de Cepis, Alcibíades y Andrón el hijo de Androción, apuestas hicieron a favor de unos y otros.

    Marte y Efaistos, dioses del Olimpo regocijantes estaban, cuando los guardianes del orden de pronto llegaron.

    Huesos y dientes quebrados; manos y pies dislocados; sangre, cabellos y trastes, por doquiera estaban.

    Cuando al fin la paz impusieron y todos detrás de las rejas, los guardias enterados del problema, a Protágoras la palabra le dieron.

    - No comprendo el malestar de Pausanías, si de gramática yo hablaba.

    - ¿Gramática?, si sólo eran leperadas e improperios contra las buenas costumbres.- Entre cuajos de sangre y saliva, ella espetar logró.

    - Oigan pues-, dijo Protágoras, quien por todos lados, lesionado estaba:

    Algunas nacen con las piernas abiertas, como que saben lo que será su oficio futuro.”, -yo me refería a la letra mayúscula “A”-;

    Otras, con un gran orificio en su naturaleza, que más está por decir.”, es la letra “O”;

    Las menos, con parte de su techumbre carente, cual si ya tuvieran muchos ayeres en la actividad profana,”, es la letra “U”;

    ... y otras tantas, que a cada rato dicen eee, de modo que no escucharan…quizás como si olvidar quisieran, ¡todo su negro pasado!.”, es la letra “E”.-

    - ¿Y todo este zafarrancho por unas simples vocales?, preguntó uno de los guardias.

    - Es que a la filosofía, muchos son los allegados, pero muy contados los que la comprenden, dijo Protágoras categórico.

    - Sólo faltó la letra “i”, añadió “Sátiro” el esclavo de Sócrates, quien estaba con un ojo morado, las piernas quebradas y las manos magulladas.

    - ¿Y Sócrates, dónde está Sócrates?, preguntaron al unísono todos los encarcelados.

    En ese momento nadie sabía que Atenea la diosa de la sabiduría, por la ventana de la casa escapado se había desde el inicio de la contienda.

    Sócrates, Sócrates tampoco estaba; hacía horas, no pocas por cierto, que había abandonado la vivienda detrás de aquélla. ¡Impertérrito sí, pero más prudente todavía!.
    _____


    Inspirado en “Protágoras” libro escrito por Platón.

    mundopoesía.com
    Nov. 11, 2020.
     
    #1

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