Sol de oscuridad.

Arkeidos

Poeta que considera el portal su segunda casa
Siento la muerte en los huesos
como un espectro de sombra helado que se enraíza
en el tiempo interminable de la desolación.

Mi mente está perdida en un sepulcro de vacio abismal
mi mente estallo en algún momento dejando las neuronas
en diferentes dimensiones humanas y angelicales
de muerte y de vida
hoy me duele el pensamiento.

La gente viene y va
transitan las horas de lo cotidiano
que para mí son agonía deseando que acabe un día más.
Me siento solo en medio de las personas
de carácter frio casi sin alma o corazón.

Se percibe un desfile de zombis, de seres que me perturban
por su inquietante presencia sin luz.

Desde pequeño sentí que yo no pertenecía a este mundo
construí el mío y me encerré en él como una esfera
cual escudo protector
pero el tiempo evoluciona a pasos acelerados
tuve que salir de esta esfera de cristal y enfrentar el mundo
dejar que muriera mi reino, mi universo con mi sangre inocente
y me encontré con la misma gente
con la misma rutina
con los mismos días grises
y con la misma sensación de soledad
a pesar de estar en medio
de cientos de gentes diariamente
sin conexión con sus mentes ni con sus almas
ni una mirada ni una sonrisa
aprendí a morir junto a ellos
aprendí a amar tanto la soledad.

Atrapado en su espíritu frio
lejos en los senderos desolados
con la mente enrarecida
me olvide de la esencia del amor
que se mira distante del fantasma de la realidad.

Y me encuentro con una oscuridad embriagante
alrededor mío
un mar de gente que parece buena
todos nos adentramos en el mundo del sueño
y no deseamos despertar.

He descendido muy abajo
en el profundo abismo que me traga
a placer cada día más
de ahí no hay retorno.

Veo estrellas de hermoso resplandor
parecen estar muy cerca
que puedo tocarlas
pero la verdad es que están tan lejanas
que no puedo más que soñar con ellas.

Mente mía desfragmentada
la realidad ya no existe
es una ilusión sin ritmo en la escalera
de la monotonía que asciende hacia la nada en el aire
sin infinito de esperanzas
ni luceros de diamante y luz eterna.

Ya no hay regreso hacia la realidad
nada tiene el poder para hacerme volver
estoy perdido entre sombras sin deseos de ver la luz
y yo no quiero volver…

Estoy luchando contra el dios de mi mente
cortando sus brazos
sus piernas
comiéndome sus ojos
arrancando su corazón con sabor a ceniza
echando sus intestinos a los cuervos
enseñándole humildad
al dios de barro,
venciendo al sol de oscuridad que pesa en mis parpados
aquel que reina en el mundo de la muerte.

Estoy destruyendo al falso dios de mi mente
para así descansar en mi amado lago de serenidad.
Con todo el dolor del mundo
conservo una chispa encendida en mi corazón
de fe
de esperanza
como el tesoro más preciado
porque a pesar de todo yo jamás dejare de creer.

No quiero morir como los cobardes
quiero morir luchando de pie
sangrando, dolido
con el espíritu esparcido como un mar de rosas rojas
y mi alma diluida como rios de palomas negras
que quemen el cielo
dejar hasta la última gota de mi esencia en esta lucha mía...
 
Última edición:
ninguna lucha se sobrelleva solo, que rodeados estamos de amigos, de hermanos.
es una obra sumamente triste, de guerra y encuentros violentos. de enormes posibilidades.
saludos, amigo Arkeidos.
 
Espero que esa chispa de fe se engrandezca con tu espiritu y que no olvides que en el lugar más obscuro siempre brilla una luz que por pequeña que sea siempre ilumina, bueno hoy me entristeci un poco en tu poesía pero espero que ese frio se derrita y vuelvas a renacer en el amor...Es un placer acomapñar tu sentir, te envio flores y bendiciones con cariño : )
 
Siento la muerte en los huesos
como un espectro de sombra helado que se enraíza
en el tiempo interminable de la desolación.

Mi mente está perdida en un sepulcro de vacio abismal
mi mente estallo en algún momento dejando las neuronas
en diferentes dimensiones humanas y angelicales
de muerte y de vida
hoy me duele el pensamiento.

La gente viene y va
transitan las horas de lo cotidiano
que para mí son agonía deseando que acabe un día más.
Me siento solo en medio de las personas
de carácter frio casi sin alma o corazón.

Se percibe un desfile de zombis, de seres que me perturban
por su inquietante presencia sin luz.

Desde pequeño sentí que yo no pertenecía a este mundo
construí el mío y me encerré en él como una esfera
cual escudo protector
pero el tiempo evoluciona a pasos acelerados
tuve que salir de esta esfera de cristal y enfrentar el mundo
dejar que muriera mi reino, mi universo con mi sangre inocente
y me encontré con la misma gente
con la misma rutina
con los mismos días grises
y con la misma sensación de soledad
a pesar de estar en medio
de cientos de gentes diariamente
sin conexión con sus mentes ni con sus almas
ni una mirada ni una sonrisa
aprendí a morir junto a ellos
aprendí a amar tanto la soledad.

Atrapado en su espíritu frio
lejos en los senderos desolados
con la mente enrarecida
me olvide de la esencia del amor
que se mira distante del fantasma de la realidad.

Y me encuentro con una oscuridad embriagante
alrededor mío
un mar de gente que parece buena
todos nos adentramos en el mundo del sueño
y no deseamos despertar.

He descendido muy abajo
en el profundo abismo que me traga
a placer cada día más
de ahí no hay retorno.

Veo estrellas de hermoso resplandor
parecen estar muy cerca
que puedo tocarlas
pero la verdad es que están tan lejanas
que no puedo más que soñar con ellas.

Mente mía desfragmentada
la realidad ya no existe
es una ilusión sin ritmo en la escalera
de la monotonía que asciende hacia la nada en el aire
sin infinito de esperanzas
ni luceros de diamante y luz eterna.

Ya no hay regreso hacia la realidad
nada tiene el poder para hacerme volver
estoy perdido entre sombras sin deseos de ver la luz
y yo no quiero volver…

Estoy luchando contra el dios de mi mente
cortando sus brazos
sus piernas
comiéndome sus ojos
arrancando su corazón con sabor a ceniza
echando sus intestinos a los cuervos
enseñándole humildad
al dios de barro,
venciendo al sol de oscuridad que pesa en mis parpados
aquel que reina en el mundo de la muerte.

Estoy destruyendo al falso dios de mi mente
para así descansar en mi amado lago de serenidad.
Con todo el dolor del mundo
conservo una chispa encendida en mi corazón
de fe
de esperanza
como el tesoro más preciado
porque a pesar de todo yo jamás dejare de creer.

No quiero morir como los cobardes
quiero morir luchando de pie
sangrando, dolido
con el espíritu esparcido como un mar de rosas rojas
y mi alma diluida como rios de palomas negras
que quemen el cielo
dejar hasta la última gota de mi esencia en esta lucha mía...
siempre habrá una sobre nuestra ventana nublándonos, abrazos
 

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