Derghos
A la nada regresa la realidad de las palabras
En el albor sopla el ruido que enhebra los días
Es la enredadera del tedio que ha llegado a mi ventana
En ti todo es oscuro
Intento apagar la sed con el hambre el hambre con el fuego
Para olvidar
Para no saber más qué hueco errante
Desborda las noches con la luna suicida
El ruin canto de los pájaros el buen puerto que distante
Corta las lentes desde mi cuarto
La mala hora que se apaga el insomnio que despierta
Esta encrucijada y laberinto de estrellas
Aun en el monótono deshacerse de la mesa se deslizan hermosos sobresaltos pendientes
Embriagados lamentos entonados desde el infierno
En el humo y el barro
Desde mi triste barco
El silencio me miente
Ayer es un trémulo esplendor que ya no pesa quizá un ancla
Más lejos y distante queda aquel resplandor que titila
Lejos muy lejano
Tan fuera de mis manos que ellas me parecen distantes
Tan sólo puedo sentarme en la sombra de aquel castaño mientras la corriente se lleva mi reflejo
Tan solo le grito le llamo
Rodeado de tantas cosas quiero que mis palabras les lleguen
Hagan de algo cercano
Oh necedad que día me abandonaste a mi suerte confiante de que no abriera las roñosas puertas del sótano
Oh iracunda desidia que me guías en la penumbra
Abalánzate ya sobre tu desenlace no dejes no apartes de ti el vuelo hacia el horizonte
Me pesan me pesan los días sin sentidos apagados y sordos
Me cansa andar descalzo fríos pasos húmedo camino hacia la nada.
Es la enredadera del tedio que ha llegado a mi ventana
En ti todo es oscuro
Intento apagar la sed con el hambre el hambre con el fuego
Para olvidar
Para no saber más qué hueco errante
Desborda las noches con la luna suicida
El ruin canto de los pájaros el buen puerto que distante
Corta las lentes desde mi cuarto
La mala hora que se apaga el insomnio que despierta
Esta encrucijada y laberinto de estrellas
Aun en el monótono deshacerse de la mesa se deslizan hermosos sobresaltos pendientes
Embriagados lamentos entonados desde el infierno
En el humo y el barro
Desde mi triste barco
El silencio me miente
Ayer es un trémulo esplendor que ya no pesa quizá un ancla
Más lejos y distante queda aquel resplandor que titila
Lejos muy lejano
Tan fuera de mis manos que ellas me parecen distantes
Tan sólo puedo sentarme en la sombra de aquel castaño mientras la corriente se lleva mi reflejo
Tan solo le grito le llamo
Rodeado de tantas cosas quiero que mis palabras les lleguen
Hagan de algo cercano
Oh necedad que día me abandonaste a mi suerte confiante de que no abriera las roñosas puertas del sótano
Oh iracunda desidia que me guías en la penumbra
Abalánzate ya sobre tu desenlace no dejes no apartes de ti el vuelo hacia el horizonte
Me pesan me pesan los días sin sentidos apagados y sordos
Me cansa andar descalzo fríos pasos húmedo camino hacia la nada.
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