Luis Fernando Tejada
Poeta reconocido
Detrás de las constelaciones,
en la parte inferior del universo
en donde se lanza el día,
en el marco invisible
donde duerme la luz,
podría estar la soledad.
Allá donde
tocaremos la verdad,
en esas noches lentas
del vivir en la locura,
se desplegará como el
frío del amanecer.
Sensaciones vagas,
recuerdos de los
lugares en los cuales
encontrabamos con quien hablar,
que escuchaban nuestras palabras,
tardes caídas, lentamente discretas,
eco tibio del recuerdo
persistente de la voz.
Flor sensible, anunciando que
un amanecer no existirá,
tiempo largo con la atmósfera
impregnada de recuerdos.
¡Ay del corazón!
cuando llega la noche,
todo es silencio y
en el crepúsculo nos
llegará el pasado,
perdido siempre, vagando
en un desierto estéril.
Iré a buscar ese lugar
en las estrellas,
para dormir con la
suavidad de la amargura y
así sufrir con mi castigo,
tolerando la soledad
de soledades.
en la parte inferior del universo
en donde se lanza el día,
en el marco invisible
donde duerme la luz,
podría estar la soledad.
Allá donde
tocaremos la verdad,
en esas noches lentas
del vivir en la locura,
se desplegará como el
frío del amanecer.
Sensaciones vagas,
recuerdos de los
lugares en los cuales
encontrabamos con quien hablar,
que escuchaban nuestras palabras,
tardes caídas, lentamente discretas,
eco tibio del recuerdo
persistente de la voz.
Flor sensible, anunciando que
un amanecer no existirá,
tiempo largo con la atmósfera
impregnada de recuerdos.
¡Ay del corazón!
cuando llega la noche,
todo es silencio y
en el crepúsculo nos
llegará el pasado,
perdido siempre, vagando
en un desierto estéril.
Iré a buscar ese lugar
en las estrellas,
para dormir con la
suavidad de la amargura y
así sufrir con mi castigo,
tolerando la soledad
de soledades.
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