joblam
Poeta que considera el portal su segunda casa
Lloré con amargura al ver mis manos vacías.
Recordé pocos pasajes de una egregia historia.
Llené mis silencios con recuerdos de un día
Y el caudal de mis ojos baña a mi memoria.
Las páginas vacuas, con palabrerío pendiente,
Quedarán ausentes en cien años de soledad.
Sin importar que hoy ya no estés presente,
Sólo queda, sin saberlo, aceptar la realidad.
Arribarán indetenibles, la ausencia y el tiempo;
Mientras mis dedos llegarán a ser pueriles.
Sólo sentiré que existo al soñar a destiempo;
Intuiré que, estando vivo, me faltarán abriles.
Un mañana no estarán mis propios recuerdos.
Yo mismo no sabré, bañado en ignorancia;
Son palomas blancas que van en acuerdo
Camino de regreso a mi adorada infancia.
Más allá, volarán escritas palabras señeras
Que un día de verano escribí en invierno.
Cansado mi cuerpo, del fragor de primavera,
Se refugiará en otoño con mi sueño eterno.
Recordé pocos pasajes de una egregia historia.
Llené mis silencios con recuerdos de un día
Y el caudal de mis ojos baña a mi memoria.
Las páginas vacuas, con palabrerío pendiente,
Quedarán ausentes en cien años de soledad.
Sin importar que hoy ya no estés presente,
Sólo queda, sin saberlo, aceptar la realidad.
Arribarán indetenibles, la ausencia y el tiempo;
Mientras mis dedos llegarán a ser pueriles.
Sólo sentiré que existo al soñar a destiempo;
Intuiré que, estando vivo, me faltarán abriles.
Un mañana no estarán mis propios recuerdos.
Yo mismo no sabré, bañado en ignorancia;
Son palomas blancas que van en acuerdo
Camino de regreso a mi adorada infancia.
Más allá, volarán escritas palabras señeras
Que un día de verano escribí en invierno.
Cansado mi cuerpo, del fragor de primavera,
Se refugiará en otoño con mi sueño eterno.
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