MARISOL PÉREZ
Poeta que considera el portal su segunda casa
Déjame un instante, soledad mía
que la noche se me hace triste.
Se encadenan los vientos de ausencia,
sobre un regazo que ya no existe.
Son mis ojos los que miran desde lejos,
retratando con la mirada cada vacío.
La noche oscura parece el reflejo,
de la misma oscuridad de su silencio.
Déjame un instante, soledad mía
y decirte; ¡Como la tristeza se asoma!
Es igual la pena y la melancolía,
que como sombras me desploma.
Marisol Pérez.
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