Ángel San Isidro
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que triste resulta ser la soledad,
aunque está sea ilustrada...Ángel
Soledad Ilustrada
No hay silencio total en mi vida,
ni bendita la soledad perniciosa...
e ilustrada;
Sólo hay versos henchidos de furia,
donde no puedo alcanzar al amanecer
con mis tristes ojos la luz de una serena...
serenidad;
Que vigilante podría llegar a ser quizás
un mal poeta en mi absoluta soledad donde
quiero ahora vivir y a solas convivir
con mi talante extraño de extravagante poeta
completar con satisfacción dentro
completa satisfacción dentro de una fatal
historia;
Donde con una triste y muy larga conversación
conmigo mismo de penosa agonía en esa cavidad,
donde vivirá siempre eterna la mágica luz dorada
que alumbra una simple llama del alma que vive, dormida con la mágica luz del despertar del alba soñando con temor para siempre querer vivir mi pequeña vida ha oscuras con ese sutil resplandor
dentro de una triste celda donde apenas sobrevive
mi propia soledad viril y se instala la dulce ilustrada poesía del alma mía tan lejana...e incierta.
Autor: Ángel San Isidro
Todos los Derechos Reservados
aunque está sea ilustrada...Ángel
Soledad Ilustrada
No hay silencio total en mi vida,
ni bendita la soledad perniciosa...
e ilustrada;
Sólo hay versos henchidos de furia,
donde no puedo alcanzar al amanecer
con mis tristes ojos la luz de una serena...
serenidad;
Que vigilante podría llegar a ser quizás
un mal poeta en mi absoluta soledad donde
quiero ahora vivir y a solas convivir
con mi talante extraño de extravagante poeta
completar con satisfacción dentro
completa satisfacción dentro de una fatal
historia;
Donde con una triste y muy larga conversación
conmigo mismo de penosa agonía en esa cavidad,
donde vivirá siempre eterna la mágica luz dorada
que alumbra una simple llama del alma que vive, dormida con la mágica luz del despertar del alba soñando con temor para siempre querer vivir mi pequeña vida ha oscuras con ese sutil resplandor
dentro de una triste celda donde apenas sobrevive
mi propia soledad viril y se instala la dulce ilustrada poesía del alma mía tan lejana...e incierta.
Autor: Ángel San Isidro
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