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Poeta fiel al portal
¿Qué pasó? preguntó la mariposa que volaba bajo el mar, mientras uno a uno cada coral resonaba con tristes notas submarinas- ¿Cuándo llegué a parar aquí?, ¿cuándo pasé a este mundo?, ¿a caso tengo algo para seguir existiendo?
Entonces de la nada la nada apareció y tomó forma de nada y le dijo nada.
¿Nada?, ¿Cómo puedes ser tan cruel y responder lo que dije sin siquiera suavizar tus palabras? preguntó la mariposa furiosa.
nada -volvió a responder y la mariposa se enojó mucho más- eres la nada y no dices nada, ¿no es mejor si justificas tu respuesta?
La nada volvió sus ojos inexistentes a ella y le dijo, nada.
La mariposa perdida en sus sentimientos creyó que la nada tenía razón, no hay nada, estoy sola, pensó, y entonces lloró, lloró y lloró.
nada, nada, nada volvió a decir la nada y esta vez parecía son de burla.
Cállate ya tuve suficiente Dijo la mariposa entre sollozos.
nada fue lo último que dijo la nada y entonces se hizo nada.
Pasaron pocos minutos antes de que la mariposa sintiera la asfixia del océano en el que se había hundido, este se llamaba soledad.
Entonces la mariposa lo comprendió, fue muy tarde, murió casi al instante, pero, en su rostro de mariposa una sonrisa se reflejó, su última pregunta había sido contestada por la nada.
Siempre existirá alguien o algo que nos apoye y nos de aliento, queramos o no, y muchas veces no nos dicen más que 'nada'...
Entonces de la nada la nada apareció y tomó forma de nada y le dijo nada.
¿Nada?, ¿Cómo puedes ser tan cruel y responder lo que dije sin siquiera suavizar tus palabras? preguntó la mariposa furiosa.
nada -volvió a responder y la mariposa se enojó mucho más- eres la nada y no dices nada, ¿no es mejor si justificas tu respuesta?
La nada volvió sus ojos inexistentes a ella y le dijo, nada.
La mariposa perdida en sus sentimientos creyó que la nada tenía razón, no hay nada, estoy sola, pensó, y entonces lloró, lloró y lloró.
nada, nada, nada volvió a decir la nada y esta vez parecía son de burla.
Cállate ya tuve suficiente Dijo la mariposa entre sollozos.
nada fue lo último que dijo la nada y entonces se hizo nada.
Pasaron pocos minutos antes de que la mariposa sintiera la asfixia del océano en el que se había hundido, este se llamaba soledad.
Entonces la mariposa lo comprendió, fue muy tarde, murió casi al instante, pero, en su rostro de mariposa una sonrisa se reflejó, su última pregunta había sido contestada por la nada.
Siempre existirá alguien o algo que nos apoye y nos de aliento, queramos o no, y muchas veces no nos dicen más que 'nada'...