Kabuki
Poeta recién llegado
Soledad
Un libro de melancolías, una caja de cartón
en medio del hall. Videos de Ingmar Bergman
sobre la alfombra. Una copa de brandy
Napoleón tumbada en cúbito y con manchas de labial.
La garúa araña el vidrio crema y los guijarros
revientan en el jardín de higos.
en medio del hall. Videos de Ingmar Bergman
sobre la alfombra. Una copa de brandy
Napoleón tumbada en cúbito y con manchas de labial.
La garúa araña el vidrio crema y los guijarros
revientan en el jardín de higos.
Te ocultas mi pequeña Francia de Vichy,
aire de globo rojo, café salado de Alto Chanchamayo.
Siempre eres pareja y coja de corsario,
gladiolo de muñón, respiración de loco militar.
Eres vuelo de halcón en nevadas punas.
y gota de agua en las profundidades de un peñón.
aire de globo rojo, café salado de Alto Chanchamayo.
Siempre eres pareja y coja de corsario,
gladiolo de muñón, respiración de loco militar.
Eres vuelo de halcón en nevadas punas.
y gota de agua en las profundidades de un peñón.
Siempre sola, te hayas, en la imaginación de un niño,
que no encuentra una mano madre
en su pecho de pichón, ni un regazo de tela
para su tos y futura pulmonía.
Palabras que debe inventar, consuelo,
alcohol que va con el cigarro,
foco de judío que se pisa al dar la espalda a la puerta
del ya no más entradas y de adiós.
que no encuentra una mano madre
en su pecho de pichón, ni un regazo de tela
para su tos y futura pulmonía.
Palabras que debe inventar, consuelo,
alcohol que va con el cigarro,
foco de judío que se pisa al dar la espalda a la puerta
del ya no más entradas y de adiós.
Me acompañas, sabes tu posición,
de luciérnagas de balnearios y de hombres en la barra
y con los bolsillos vacíos.
Eres la lanza clavada en el omoplato de Sigfrido,
el baldazo de agua fría eterno.
de luciérnagas de balnearios y de hombres en la barra
y con los bolsillos vacíos.
Eres la lanza clavada en el omoplato de Sigfrido,
el baldazo de agua fría eterno.
Eres la habitación de la filosofía, la cámara
nupcial del solitario campeón.
Bocadillos de pez en el mar de poca tierra.
Los abismos no poseen olor ni carne,
solo bruma y sabiduría.
nupcial del solitario campeón.
Bocadillos de pez en el mar de poca tierra.
Los abismos no poseen olor ni carne,
solo bruma y sabiduría.
Dueles como fierro fuerte en lengua sibarita,
como aguacero al hundir castañas,
como la silueta
del último paso que di al bajar
por esas escaleras de nuestro apartamento,
e intentar tocar tu mano, que de viento
a monzones se hizo lágrimas.
¡Como roe la depresión por las pupilas!
Abatimiento de aeropuerto.
Cuerpo trasladado en la maletera de un camión.
como aguacero al hundir castañas,
como la silueta
del último paso que di al bajar
por esas escaleras de nuestro apartamento,
e intentar tocar tu mano, que de viento
a monzones se hizo lágrimas.
¡Como roe la depresión por las pupilas!
Abatimiento de aeropuerto.
Cuerpo trasladado en la maletera de un camión.
Pero no reinas, pues al correr la madrugada
el pelo bermejo de la fruta
peina los sueños morenos
de los marineros, que aún naufragando
en colinas o liando con el amo tritón,
se dan ese tiempecitos para hacer rugir
la armónica e interpretar viejos tangos de Pugliese,
polkas y cantatas en do, re, mi, sol, fa,
ya tan clásicos como el calor de Bizancio
donde la soledad nunca podrá llegar sola ni a pie.
el pelo bermejo de la fruta
peina los sueños morenos
de los marineros, que aún naufragando
en colinas o liando con el amo tritón,
se dan ese tiempecitos para hacer rugir
la armónica e interpretar viejos tangos de Pugliese,
polkas y cantatas en do, re, mi, sol, fa,
ya tan clásicos como el calor de Bizancio
donde la soledad nunca podrá llegar sola ni a pie.
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