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Soledad

libelula

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SOLEDAD

Tantas noches en blanco entre esas cuatro paredes le resultaban insufribles. Descalza, con pasos sigilosos, se deslizaba suavemente por la casa sin apenas rozar el suelo; sentía como su alma se golpeaba en vanos intentos de traspasar los impenetrables muros de su encierro. Con decisión, se dirigió al antiguo ropero de caoba con puertas de espejo, legado de su abuela materna. Trató de buscar en aquella mujer pálida, escuálida y ojerosa, que se reflejaba en el espejo, restos de la joven vital que un día fue. Abrió las puertas con determinación y escogió rápidamente su atuendo; se vistió precipitadamente ocultando el pijama bajo un largo abrigo negro y botas altas a juego; anudándose al cuello su bufanda roja "de la suerte"; escogió como signo de valor, aquél llamativo sombrero rojo que jamás se atrevió a usar; por último un ligero toque de carmín en los labios; documentos y tarjetas. Miro alrededor, ningún recuerdo que quisiera llevarse. Se dirigió al dormitorio y echó un último vistazo a su marido que roncaba, como siempre, a pierna suelta; observó que su espacio en la cama era cada vez más diminuto, como sucedía con casi todos los lugares comunes. Soledad sentía que esta pérdida iba estrechamente unida a la de su dignidad. Cerró la puerta tras de si sintiendo el aire frío en su rostro como una caricia; respiró profundamente antes de sumergirse de lleno en el mágico mundo de la noche y caminó sin mirar atrás oyendo el sonido de sus pasos en libertad
 
Última edición:
Un relato muy bien acabado, Libélula, y que no sé porqué no ha sido más comentado. Yo acabo de descubrirlo y no me he resistido a ponerte algunas letras sobre él. En breves líneas has dibujado un personaje (cuyo nombre está ceñido a su espíritu como una predestinación) que una buena noche decide escoger la libertad. En esa cama donde duerme su marido, en esa casa en la que habitan (¿juntos?) ya no le queda espacio ni para respirar. El aire lo recuperará en la calle, esa noche.

Me ha gustado mucho. Felicitaciones.

Un saludo cordial.
 
Última edición:
Estimado Jmacgar: Me reconfortan tus letras siempre tan profundas e indagadoras. Para mí Soledad, es un personaje querido, que retrata a mujeres que ni siquiera se pararon a analisar, que es lo que las hacía tan infelices en su vida cotidiana y en que momento dejaron de ser visibles, de ser amadas.
Hace falta mucho valor para renunciar a la "seguridad" del hogar, para volver a escuchar el sonido de sus pasos en la noche bajo un cielo plagado de estrellas como hizo Soledad.
 
Respuesta muy madura y sabia amiga princesa, los hijos dan sentido a nuestra vida y cuando vuelan, es el momento de de hacer cosas nuestras, cosas que nos llenen, hacer nuevas amistades y cultivar las que se tienen; de hacer aquellas cosas que jamás pudimos hacer, hasta ir a la Universidad. Nunca se debe renunciar a los sueños, nunca. Gracias por tus letras. Un abrazo
 
He leído este texto y me doy cuenta que no solamente eres una gran poeta, sino también una gran prosista. Enhorabuena, Isabel.
Hola, estimado Rosendo, el hecho de no hacer cita en los comentarios me impide ver cuando tengo un comentario,mil gracia por acercarte aquí y dejarme tu generosa huella, por tu tiempo, siempre tan valioso.
Si, escribir prosa siempre un verdadero placer para mi, una evasión, incluso antes que la poesía. Luego esta me atrapó y me quedé en sus redes.
Gracias de nuevo, compañero.
Isabel
 
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Tantas noches en blanco entre esas cuatro paredes le resultaban insufribles. Descalza, con pasos sigilosos, se deslizaba suavemente por la casa sin apenas rozar el suelo; sentía como su alma se golpeaba en vanos intentos de traspasar los impenetrables muros de su encierro.Con decisión, se dirigió al antiguo ropero de caoba, con puertas de espejo, legado de su abuela materna. Trató de buscar en aquella mujer pálida, escuálida y ojerosa, que se reflejaba en el espejo, restos de la joven vital que un día fue. Abrió las puertas con determinación y escogió rápidamente su atuendo; se vistió precipitadamente ocultando el pijama bajo un largo abrigo negro y botas altas a juego; anudándose al cuello su bufanda roja "de la suerte"; escogió como signo de valor, aquél llamativo sombrero rojo que jamás se atrevió a usar; por último un ligero toque de carmín en los labios; documentos y tarjetas. Miro alrededor, ningún recuerdo que quisiera llevarse. Se dirigió al dormitorio y echó un último vistazo a su marido que roncaba, como siempre, a pierna suelta; observó que su espacio en la cama, era cada vez más diminuto, como sucedía con casi todos los lugares comunes. Soledad sentía que esta pérdida iba estrechamente unida a la de su dignidad. Cerró la puerta tras de si sintiendo el aire frío en su rostro como una caricia; respiró profundamente antes de sumergirse de lleno en el mágico mundo de la noche y caminó sin mirar atrás oyendo el sonido de sus pasos en libertad

Admirada Poeta y Amiga @libelula :

¡Qué intimidante podría parecer la libertad a manos llenas después de tan aniquilador encierro! Sin embargo... esa imagen persistente en mi mente, me daría valor, al fin... "Abrió las puertas con determinación..." y la otra "Cerró la puerta tras de si sintiendo el aire frío en su rostro como una caricia"... nada se compara con la sensación que logras transmitir en esta línea... casi sofocante -pero pleno de libertad. Me ha encantado la emotividad y la profundidad, hasta el mensaje implícito. Muchas Gracias por compartir tu arte. Lo celebro. Recibe mi saludo afectuoso y mis mejores deseos Querida Isabel corazón de volcán
 
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Tantas noches en blanco entre esas cuatro paredes le resultaban insufribles. Descalza, con pasos sigilosos, se deslizaba suavemente por la casa sin apenas rozar el suelo; sentía como su alma se golpeaba en vanos intentos de traspasar los impenetrables muros de su encierro.Con decisión, se dirigió al antiguo ropero de caoba, con puertas de espejo, legado de su abuela materna. Trató de buscar en aquella mujer pálida, escuálida y ojerosa, que se reflejaba en el espejo, restos de la joven vital que un día fue. Abrió las puertas con determinación y escogió rápidamente su atuendo; se vistió precipitadamente ocultando el pijama bajo un largo abrigo negro y botas altas a juego; anudándose al cuello su bufanda roja "de la suerte"; escogió como signo de valor, aquél llamativo sombrero rojo que jamás se atrevió a usar; por último un ligero toque de carmín en los labios; documentos y tarjetas. Miro alrededor, ningún recuerdo que quisiera llevarse. Se dirigió al dormitorio y echó un último vistazo a su marido que roncaba, como siempre, a pierna suelta; observó que su espacio en la cama, era cada vez más diminuto, como sucedía con casi todos los lugares comunes. Soledad sentía que esta pérdida iba estrechamente unida a la de su dignidad. Cerró la puerta tras de si sintiendo el aire frío en su rostro como una caricia; respiró profundamente antes de sumergirse de lleno en el mágico mundo de la noche y caminó sin mirar atrás oyendo el sonido de sus pasos en libertad
Qué difícil dar ese paso, Isabel. Tú consigues que el lector sufra ese mismo desasosiego de ser ignorado, de sentirte nada..... y a la vez, la vuelta del alma a su ser.
He disfrutado, gracias.
Un enorme abrazo.
Javier
 
He leído este texto y me doy cuenta que no solamente eres una gran poeta, sino también una gran prosista. Enhorabuena, Isabel.
Rosendo, disculpa lo tarde que contesto a tu generoso comentario, si no me viene una alerta no me entero, y para eso hay que comentar citando. No sabe lo mucho que te agradezco tu lectura, los relatos tiene pocos seguidores, por desgracia.
Gracias, un abrazo.
Isabel
 
Admirada Poeta y Amiga @libelula :

¡Qué intimidante podría parecer la libertad a manos llenas después de tan aniquilador encierro! Sin embargo... esa imagen persistente en mi mente, me daría valor, al fin... "Abrió las puertas con determinación..." y la otra "Cerró la puerta tras de si sintiendo el aire frío en su rostro como una caricia"... nada se compara con la sensación que logras transmitir en esta línea... casi sofocante -pero pleno de libertad. Me ha encantado la emotividad y la profundidad, hasta el mensaje implícito. Muchas Gracias por compartir tu arte. Lo celebro. Recibe mi saludo afectuoso y mis mejores deseos Querida Isabel corazón de volcán

Ay, mi muy querida Grace, cómo lamento este tremendo despiste, tiene que ver con el hecho de no recibir aletas, y esta con el hecho de citar el relato cuando comentamos.
La verdad es que tus comentario son un lujo auténtico.
Mil gracias por tu tiempo, por tu impagable huella.
Un abrazo con mis mejores deseos de salud para ti y los tuyos.
Isabel
 
Qué difícil dar ese paso, Isabel. Tú consigues que el lector sufra ese mismo desasosiego de ser ignorado, de sentirte nada..... y a la vez, la vuelta del alma a su ser.
He disfrutado, gracias.
Un enorme abrazo.
Javier
Querido Javi, si no es por tí, no me acerco a este viejo relato, del que guardo un entrañable recuerdo, y mira que ni había recibido alertas de los comentarios de compañeros.
Que suerte tenerte aquí de nuevo.
Bueno Javi, habrás visto que hay un concurso de micro relatos? Pues ya sabes anímate a participar
Un abrazo muy grande .
Isabel
 
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Tantas noches en blanco entre esas cuatro paredes le resultaban insufribles. Descalza, con pasos sigilosos, se deslizaba suavemente por la casa sin apenas rozar el suelo; sentía como su alma se golpeaba en vanos intentos de traspasar los impenetrables muros de su encierro.Con decisión, se dirigió al antiguo ropero de caoba, con puertas de espejo, legado de su abuela materna. Trató de buscar en aquella mujer pálida, escuálida y ojerosa, que se reflejaba en el espejo, restos de la joven vital que un día fue. Abrió las puertas con determinación y escogió rápidamente su atuendo; se vistió precipitadamente ocultando el pijama bajo un largo abrigo negro y botas altas a juego; anudándose al cuello su bufanda roja "de la suerte"; escogió como signo de valor, aquél llamativo sombrero rojo que jamás se atrevió a usar; por último un ligero toque de carmín en los labios; documentos y tarjetas. Miro alrededor, ningún recuerdo que quisiera llevarse. Se dirigió al dormitorio y echó un último vistazo a su marido que roncaba, como siempre, a pierna suelta; observó que su espacio en la cama, era cada vez más diminuto, como sucedía con casi todos los lugares comunes. Soledad sentía que esta pérdida iba estrechamente unida a la de su dignidad. Cerró la puerta tras de si sintiendo el aire frío en su rostro como una caricia; respiró profundamente antes de sumergirse de lleno en el mágico mundo de la noche y caminó sin mirar atrás oyendo el sonido de sus pasos en libertad
Me gustó tu relato donde describes la necesidad de poner un, hasta aquí, de la mejor manera, alejarse en silencio de una situación que no le suma, pero que por el contrario la asfixia cada día y se aleja a buscar el aire para sentirse libre. Un gusto pasar por estas letras, Isabel. Me gustaron mucho. Un abrazo grande.
 
Me gustó tu relato donde describes la necesidad de poner un, hasta aquí, de la mejor manera, alejarse en silencio de una situación que no le suma, pero que por el contrario la asfixia cada día y se aleja a buscar el aire para sentirse libre. Un gusto pasar por estas letras, Isabel. Me gustaron mucho. Un abrazo grande.
Hola Azalea, me alegra que te haya gustado. Gracia por tu cercanía.
Un abrazo
Isabel
 
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Tantas noches en blanco entre esas cuatro paredes le resultaban insufribles. Descalza, con pasos sigilosos, se deslizaba suavemente por la casa sin apenas rozar el suelo; sentía como su alma se golpeaba en vanos intentos de traspasar los impenetrables muros de su encierro.Con decisión, se dirigió al antiguo ropero de caoba, con puertas de espejo, legado de su abuela materna. Trató de buscar en aquella mujer pálida, escuálida y ojerosa, que se reflejaba en el espejo, restos de la joven vital que un día fue. Abrió las puertas con determinación y escogió rápidamente su atuendo; se vistió precipitadamente ocultando el pijama bajo un largo abrigo negro y botas altas a juego; anudándose al cuello su bufanda roja "de la suerte"; escogió como signo de valor, aquél llamativo sombrero rojo que jamás se atrevió a usar; por último un ligero toque de carmín en los labios; documentos y tarjetas. Miro alrededor, ningún recuerdo que quisiera llevarse. Se dirigió al dormitorio y echó un último vistazo a su marido que roncaba, como siempre, a pierna suelta; observó que su espacio en la cama, era cada vez más diminuto, como sucedía con casi todos los lugares comunes. Soledad sentía que esta pérdida iba estrechamente unida a la de su dignidad. Cerró la puerta tras de si sintiendo el aire frío en su rostro como una caricia; respiró profundamente antes de sumergirse de lleno en el mágico mundo de la noche y caminó sin mirar atrás oyendo el sonido de sus pasos en libertad
Buenas tardes
Unas hermosas letras pones a mi alcance
Gracias por dejarmelas leer
Un saludo
 
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SOLEDAD

Tantas noches en blanco entre esas cuatro paredes le resultaban insufribles. Descalza, con pasos sigilosos, se deslizaba suavemente por la casa sin apenas rozar el suelo; sentía como su alma se golpeaba en vanos intentos de traspasar los impenetrables muros de su encierro.Con decisión, se dirigió al antiguo ropero de caoba, con puertas de espejo, legado de su abuela materna. Trató de buscar en aquella mujer pálida, escuálida y ojerosa, que se reflejaba en el espejo, restos de la joven vital que un día fue. Abrió las puertas con determinación y escogió rápidamente su atuendo; se vistió precipitadamente ocultando el pijama bajo un largo abrigo negro y botas altas a juego; anudándose al cuello su bufanda roja "de la suerte"; escogió como signo de valor, aquél llamativo sombrero rojo que jamás se atrevió a usar; por último un ligero toque de carmín en los labios; documentos y tarjetas. Miro alrededor, ningún recuerdo que quisiera llevarse. Se dirigió al dormitorio y echó un último vistazo a su marido que roncaba, como siempre, a pierna suelta; observó que su espacio en la cama, era cada vez más diminuto, como sucedía con casi todos los lugares comunes. Soledad sentía que esta pérdida iba estrechamente unida a la de su dignidad. Cerró la puerta tras de si sintiendo el aire frío en su rostro como una caricia; respiró profundamente antes de sumergirse de lleno en el mágico mundo de la noche y caminó sin mirar atrás oyendo el sonido de sus pasos en libertad
El desprendimiento no es fácil, pero cuando la decisión está tomada, no hay vuelta atrás. Y todo es posible cuando el amor propio es prioridad y motivo para continuar. Obviamente, es una determinación que conlleva tiempo y paciencia, más cuando la unión tiene descendencia y la mujer depende económicamente de su pareja, pero se han visto casos que ni esta situación prima a la hora de dar el paso. Aguantar tiene su punto de estallido, pero indudablemente lo más duro es sentir tanta soledad en compañía.

Un tema muy bien llevado; la apertura, su desarrollo nítido en la historia que enmarca, la última mirada, saberse vulnerable, con miedo, pero al fin liberada, y un final merecido, tras cerrar aquella puerta.

Hermoso querida Isabel!!!!

Un gustazo recorrer esta entrega que nos compartes.
Mi abrazo lleno de admiración.
Que tengas un excelente inicio de semana!!!
Camelia
 
Una prosa muy bien llevada, con un personaje bien delineado y toda una triste
historia a sus espaldas. Gran relato que nos deja muchas reflexiones, a pesar de
que pueda parecer pedante o autosuficiente no creo que haya ningún motivo
para no poder salir de una situación que nos ahoga y nos hace infelices. Amé a
Soledad y amo a todas las mujeres valientes que se atreven. Besitos cariñosos
apretados en tus mejillas.
 
El desprendimiento no es fácil, pero cuando la decisión está tomada, no hay vuelta atrás. Y todo es posible cuando el amor propio es prioridad y motivo para continuar. Obviamente, es una determinación que conlleva tiempo y paciencia, más cuando la unión tiene descendencia y la mujer depende económicamente de su pareja, pero se han visto casos que ni esta situación prima a la hora de dar el paso. Aguantar tiene su punto de estallido, pero indudablemente lo más duro es sentir tanta soledad en compañía.

Un tema muy bien llevado; la apertura, su desarrollo nítido en la historia que enmarca, la última mirada, saberse vulnerable, con miedo, pero al fin liberada, y un final merecido, tras cerrar aquella puerta.

Hermoso querida Isabel!!!!

Un gustazo recorrer esta entrega que nos compartes.
Mi abrazo lleno de admiración.
Que tengas un excelente inicio de semana!!!
Camelia
La verdad Camy, es que sigo sintiendo la misma alegría al encontrarme con tus letras, ese sentimiento impagable de que alguien al otro lado, no solo nos le sino que participa de la lectura y nos regala toda su generosidad en palabras. Gracias.
Lo que uno escribe, al menos en mi caso, alguna vez fue vivido, ess soledad acompañada.
El gustazo es mío.
Un fuerte abrazo, querida poeta
Isabel
 
Última edición:
Una prosa muy bien llevada, con un personaje bien delineado y toda una triste
historia a sus espaldas. Gran relato que nos deja muchas reflexiones, a pesar de
que pueda parecer pedante o autosuficiente no creo que haya ningún motivo
para no poder salir de una situación que nos ahoga y nos hace infelices. Amé a
Soledad y amo a todas las mujeres valientes que se atreven. Besitos cariñosos
apretados en tus mejillas.
Hooola, que bueno encontrarte aquí Anamer,
Si, cuando empiezas a ser consciente de ella, ya todo es imparable, en algún momento cerrarás la puerta tras de ti.
Yo amo la soledad buscada, siempre fue mi refugio, me gustan mis soledades...
Un brazo grande, Anamer
Isabel
 
La verdad Camy, es que sigo sintiendo la misma alegría al encontrarme con tus letras, ese sentimiento impagable de que alguien al otro lado, no solo nos le sino que participa de la lectura y nos regala toda su generosidad en palabras. Gracias.
Lo que uno escribe, al menos en mi caso, alguna vez fue vivido, ess soledad acompañada.
El gustazo es mío.
Un fuerte abrazo, querida poeta
Isabel
Nos pasa que algunas veces que escribimos de la propia experiencia, de las de otros y también, de la fantasía, pero al fin y al cabo, escribimos y de alguna manera llega a quien recorre ese sendero... Leerte siempre me deja un buen sabor en la mirada y especialmente, esa parte de ti, que en muchas ocasiones te he dicho, nos invita a volar hacia y con tu espíritu, y sentirte. Y logras querida Isabel, de todas las formas posibles.
Así que seguiré leyéndote de este lado y espero que sientas que estoy ahí, contigo.
Te mando un abrazo fuerte con mucha admiración y afecto
Y que siga tu verbo en el lienzo y nosotros, el privilegio de recorrerlo !!
Camelia
 
SOLEDAD

Tantas noches en blanco entre esas cuatro paredes le resultaban insufribles. Descalza, con pasos sigilosos, se deslizaba suavemente por la casa sin apenas rozar el suelo; sentía como su alma se golpeaba en vanos intentos de traspasar los impenetrables muros de su encierro. Con decisión, se dirigió al antiguo ropero de caoba con puertas de espejo, legado de su abuela materna. Trató de buscar en aquella mujer pálida, escuálida y ojerosa, que se reflejaba en el espejo, restos de la joven vital que un día fue. Abrió las puertas con determinación y escogió rápidamente su atuendo; se vistió precipitadamente ocultando el pijama bajo un largo abrigo negro y botas altas a juego; anudándose al cuello su bufanda roja "de la suerte"; escogió como signo de valor, aquél llamativo sombrero rojo que jamás se atrevió a usar; por último un ligero toque de carmín en los labios; documentos y tarjetas. Miro alrededor, ningún recuerdo que quisiera llevarse. Se dirigió al dormitorio y echó un último vistazo a su marido que roncaba, como siempre, a pierna suelta; observó que su espacio en la cama era cada vez más diminuto, como sucedía con casi todos los lugares comunes. Soledad sentía que esta pérdida iba estrechamente unida a la de su dignidad. Cerró la puerta tras de si sintiendo el aire frío en su rostro como una caricia; respiró profundamente antes de sumergirse de lleno en el mágico mundo de la noche y caminó sin mirar atrás oyendo el sonido de sus pasos en libertad
Un gran relato con profundas y sabias reflexiones.

Saludos
 

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