Elizabeth Flores
Poeta que considera el portal su segunda casa
Soledad.
Quisiera escribir una historia
que la tinta fuera mi sangre,
y así poder grabar
el disfraz de mi sonrisa
que del ciego es un arte
y no podrá sospechar
del lenguaje lastimero
de esta triste soledad.
Como en la quietud de las aguas
que asalta el rugir del trueno,
así mi corazón en soledad calla,
abrazada por las musas
que en silencio me cautivan.
¡ Ingrata soledad !
espera el amanecer
y nunca llega,
se ha desprendido del alba
porque al abrir los ojos
me pierdo a tientas,
la soledad me ciega,
igual que al viento sin retorno.
La luna moribunda pestañea
detrás de esta herida,
sí, la soledad duele,
en cada noche sombría
mi alma se aisla sin fortuna
en infinito silencio.
Ahí plasmada mendigando
en las puertas ya cerradas
del carrusel del amor.
En despojos ya me encuentro,
sin un rayo de esperanza
en esta amarga soledad.
De. Elizabeth Flores.
que la tinta fuera mi sangre,
y así poder grabar
el disfraz de mi sonrisa
que del ciego es un arte
y no podrá sospechar
del lenguaje lastimero
de esta triste soledad.
Como en la quietud de las aguas
que asalta el rugir del trueno,
así mi corazón en soledad calla,
abrazada por las musas
que en silencio me cautivan.
¡ Ingrata soledad !
espera el amanecer
y nunca llega,
se ha desprendido del alba
porque al abrir los ojos
me pierdo a tientas,
la soledad me ciega,
igual que al viento sin retorno.
La luna moribunda pestañea
detrás de esta herida,
sí, la soledad duele,
en cada noche sombría
mi alma se aisla sin fortuna
en infinito silencio.
Ahí plasmada mendigando
en las puertas ya cerradas
del carrusel del amor.
En despojos ya me encuentro,
sin un rayo de esperanza
en esta amarga soledad.
De. Elizabeth Flores.
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