jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
me gusta la soledad
su aire desenfadado, su mirada imperturbable
la plenitud de su abrazo, su profunda aceptación
poder estar horas con ella sin hablar
sin tener que fingir ser alguien que no soy
ni poner cara de idiota si me lleva a presentar con su familia
me gusta poder ir con ella a los lugares que me gusta ir
los bares, las cantinas, los burdeles
y perder el tiempo allí con ella emborrachándome
y no en el puto cine viendo una puta película que no me importa ver
o en el puto parque contemplando a las putas ardillitas correteando por ahí
o en algún puto café pasando toda la puta tarde hablando de estupideces
me gusta la atención con que me escucha hablar las pendejadas de que suelo hablar
sin molestarse jamás por las cosas que digo
ni sentirse herida a causa de algún comentario desafortunado
o si me olvido mencionar que la he extrañado
que pensé en ella, que soñé con sus besos
me gusta lo bien que nos llevamos
sus largos silencios, la discreción con que se esfuma
cuando algún amigo viene a tomarse unos tragos a la casa
o durante ciertas temporadas en que alguna mujer vive conmigo
cómo parece que ni siquiera existiese
que en realidad no existió, que nunca estuvo conmigo
que no compartió mis desoladas noches ni mis penas
que no me vio llorar, que no me consoló
cómo adivina cuando me abandonan
y mi tristeza y mi desamparo crecen
cómo vuelve a instalarse en mi vida sin hacerme reproches
de pronto aparece suavemente en mitad de la noche
se desnuda sin decir palabra y se acuesta a mi lado
me envuelve en sus brazos y murmura
"he vuelto, mi vida, ya no estás solo"