Alcé mi mirada al cielo
una lágrima humedecía mis labios,
hablé con el universo
entre susurro y lamento.
Pronuncié tu nombre tres veces
cual plegaria de un corazón abatido
ahogando un suspiro
en mi pecho ya cansado.
Mis ojos vacíos de imágenes
se perdieron entre las estrellas,
luna creciente velaba mi cuerpo
que la noche abrazaba.
Testigo silenciosa
de mi tristeza callada
será la carta que te escribí,
permanecerá guardada en el cajón
donde guardo las cosas que atesoro
junto a tu foto y la nota que decía
"Eres mi amor" pegada a la rosa
que el tiempo secó.
Mañana habrá otro amanecer
y una sonrisa dibujaré,
apenas un mal sabor quedará
por embriagarme de mi dolor,
pero esta noche...
Esta noche, beberé soledad...