Aisha Baranowska
Poeta que considera el portal su segunda casa
el vacío
de los días
mata
las esperanzas
crecen
las inquietudes
nunca llega
la calma
soledad
profunda -
hasta el final...
silencio
de la lluvia...
sol tenebroso
del amanecer frío -
eternamente perdida
entre las sombras
mi alma
salvaje...
mátenme
con un rayo de luz
fugaz -
como puñal asesino
rigidez de la piedra
inmóvil
en el tiempo...
mi miserable existencia...
incomprendida
vivo sin vida -
llorando
las tempestades...
tiemblan
en el aire
las alas
de mi juventud extraviada -
soy prisionera
en la nada...
canto
el fuego que me consume
desde mis noches
abandonadas
la desolación y desconsuelo -
mi triste vuelo
hacia un renacer desconocido...
en otra forma
en otro cuerpo volveré un día -
en otro siglo
y me quedarán
tan sólo recuerdos...
un círculo de muertes y nacimientos
sin camino, sin sentido -
viajera sin rumbo fijo
sin poder
escapar de mi destino...
la oscuridad me envuelve
y floto
sobre los mares...
terremotos
despiadados sacuden
mi pensamiento audaz -
y soy
ave fénix en llamas
de la verdad que duele
hasta los huesos...
el polvo estelar
la niebla que se derrite...
la ausencia
el final es apenas el comienzo...
no hay
mundo para mí
un lugar seguro...
no hay
brazos que, firmes, me sostengan
cuando llore
esta soledad...
espíritu antiguo que muere
cada vez más...
no lo acoge
la tierra...
soldado sin guerra -
quiero por última vez
el calor de primavera
sentir en un eterno abrazo...
y después
cerrar los ojos
hasta un nuevo despertar...
sepúltenme
en una tumba sin nombre
porque no moriré jamás
por completo...
(19/04/2017)