Mayca
ES EL MOMENTO DE DESPERTAR A LA ESPIRITUALIDAD
Dónde estás que no te veo, corazón compasivo, dónde estas que no te siento, dónde guardas todos tus secretos y yo fuera de ti esperando por fin que amanezca.
Dónde estás que los colores no matizan los aromas de tu piel, que tu sonrisa se desdibuja en el atardecer, que tus impulsos ya quedaron rezagados en el tiempo y sólo limitas pasar el momento encerrado en tu destino, sin voltear y alegrar con tu presencia la flor de la vida caminando ágil y ligero.
Dónde estás que no encuentro tu tacto, tan apacible de deseo, enfermizo de tus sueños, libre de agradables sensaciones y escuálido para mostrarme tus encantos.
Dónde estás, tan reservado eres que limitas tu presencia aun cuando físicamente estás y me encuentro inmóvil, tanto que ya no acaricio tu sensibilidad porque sólo encuentro dureza.
Dónde estás, y yo aquí, esperando un milagro, mientras fluyen las aguas de la vida,
hoy sé que te perdí, no sé hasta cuándo ni hasta como correré por las veredas de la vida, buscando aquel que fuiste y hoy quedas atiborrado de malas experiencias y desesperado porque en tu esclavitud atraviesas el abismo.
Dónde estás que los colores no matizan los aromas de tu piel, que tu sonrisa se desdibuja en el atardecer, que tus impulsos ya quedaron rezagados en el tiempo y sólo limitas pasar el momento encerrado en tu destino, sin voltear y alegrar con tu presencia la flor de la vida caminando ágil y ligero.
Dónde estás que no encuentro tu tacto, tan apacible de deseo, enfermizo de tus sueños, libre de agradables sensaciones y escuálido para mostrarme tus encantos.
Dónde estás, tan reservado eres que limitas tu presencia aun cuando físicamente estás y me encuentro inmóvil, tanto que ya no acaricio tu sensibilidad porque sólo encuentro dureza.
Dónde estás, y yo aquí, esperando un milagro, mientras fluyen las aguas de la vida,
hoy sé que te perdí, no sé hasta cuándo ni hasta como correré por las veredas de la vida, buscando aquel que fuiste y hoy quedas atiborrado de malas experiencias y desesperado porque en tu esclavitud atraviesas el abismo.