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Poeta fiel al portal
Homo sapiens maldito - soledad
Ya viví,
ya sentí
y deje atrás los recuerdos en los remolinos del tiempo
un paseo entre las vísceras del sentir y amar.
Respire,
inhalé,
entre las sombras de los años y la vid
un respiro profundo de la utopía eterna del vivir
Caminé:
en los días de luz,
bajo el zenit,
en las crudas noches de luna
(tenía forma de mujer a veces su luz).
su lado obscuro asfixiaba
con ese sutil lazo del olvido.
Caminé sin ella y sin mi
en una marcha infinita
y una máscara distinta acompañando mis ojos:
la misma piel, el mismo olor
y era la misma bestia envejecida la que acecha desde adentro
mientras devora un nuevo día
haciéndome creer que algo había cambiado.
Regrese,
al mismo puerto del que partí
y era otra la esencia de esta vida,
regada por la misma lagrima
tocada con la telaraña de la misma piel
y la misma caricia hipócrita
¡Es el sentir y la circunstancia que dan afecto!
jamás su fría o cálida mano.
Deje atrás muchas historias
como vestidos sucios y desgastados
deje días atrofiados
tardes polvorientas y llenas de olvido
era todo parte de algo infinito como el mar
solo que nadie hallo jamás el nudo de este enredo.
Sabia a eso esta vida
a cigarrillo,
a ron,
a ese rostro y aroma de mujer
y un constante piqueteo en la cabeza.
-Tal vez fue amor-
mi alma de poeta lo percibía
y esculpía de nuevo un corazón
sin saber que el instinto no aprende.
Otra vez crucificando y regurgitando versos
con vocablos que hablarán de amor.
Ya viví,
ya sentí
y deje atrás los recuerdos en los remolinos del tiempo
un paseo entre las vísceras del sentir y amar.
Respire,
inhalé,
entre las sombras de los años y la vid
un respiro profundo de la utopía eterna del vivir
Caminé:
en los días de luz,
bajo el zenit,
en las crudas noches de luna
(tenía forma de mujer a veces su luz).
su lado obscuro asfixiaba
con ese sutil lazo del olvido.
Caminé sin ella y sin mi
en una marcha infinita
y una máscara distinta acompañando mis ojos:
la misma piel, el mismo olor
y era la misma bestia envejecida la que acecha desde adentro
mientras devora un nuevo día
haciéndome creer que algo había cambiado.
Regrese,
al mismo puerto del que partí
y era otra la esencia de esta vida,
regada por la misma lagrima
tocada con la telaraña de la misma piel
y la misma caricia hipócrita
¡Es el sentir y la circunstancia que dan afecto!
jamás su fría o cálida mano.
Deje atrás muchas historias
como vestidos sucios y desgastados
deje días atrofiados
tardes polvorientas y llenas de olvido
era todo parte de algo infinito como el mar
solo que nadie hallo jamás el nudo de este enredo.
Sabia a eso esta vida
a cigarrillo,
a ron,
a ese rostro y aroma de mujer
y un constante piqueteo en la cabeza.
-Tal vez fue amor-
mi alma de poeta lo percibía
y esculpía de nuevo un corazón
sin saber que el instinto no aprende.
Otra vez crucificando y regurgitando versos
con vocablos que hablarán de amor.