Violeta
Poeta que considera el portal su segunda casa
De puntillas,
con los pasos cansados
de acariciar siglos de soledades
hoy no tengo rumbo.
No digo nada,
sólo suspiro
en este rincón del olvido
donde las flores ya no crecen
y los sollozos agudizan mi latir.
La noche es mi mar abierto,
y yo sigo siendo de ti
el verbo de la verdad,
la verdad nunca amada,
y me vuelvo
ave sin alas
en este silencio que habla con los ojos.
No digo nada,
sólo suspiro.