Soliloquio II: Preguntándome
- ¿Qué haces, aquí, en la ribera?
Mira, mira la luna iluminando la grama,
es la misma que cada noche mi alma clama
y en casa, nadie me espera.
- ¿No sientes frío?
Calla y mira el sauce inclinado,
como llora desconsolado
al borde del río.
- Es tarde y en el campo,
el grillo enmudeció su canto.
¿Has perdido la cordura?
¡Acaso es locura,
venir, donde la quietud es reinante,
pudiendo hacer desplante,
donde no se halla cura!
- ¡Pero, nada aquí se detiene,
salvo el silencio sombrío y perenne!
¡Ay! deja, deja,
siente el aliento de la niebla,
mira el agua vagabunda
como resbala muda y tiembla.
- ¡Volvamos a casa,
a la luz de la vela,
tiempo a, que dormita la ribera!
¡Espera, espera,
que mi alma, libre, ya vuela !
Moraleja: No hay mejor lugar, que la Madre Natura,
para encontrarse uno mismo.
Luis Prieto Espinosa
Derechos reservados
1/12/2014