Alfie Arellano
Poeta recién llegado
Ruidos espantosos,
gritos rudimentarios;
lágrimas que queman rostros,
llantos larvarios.
¡Guarda silencio!
mis oídos te aborrecen,
pero sé, que no puedes,
callar, dejar de llorar, de sangrar…
Me acostumbro y ahora,
tus sollozos son un himno;
una marcha fúnebre que ahoga,
que paraliza y me hace escribirte
este, tan fino.
Y así pasa mi vida,
oyendo el llanto del que murió,
mi vida triste y ebria,
en homenaje, al que lloró.