Arturo Riquelme
Poeta adicto al portal
Qué tal si te doy mi amor
en pequeñas porciones diarias,
No sé si es adecuado
el vocablo de mi deseo,
soy más bien un ejercicio
de supuestos en páginas tercas,
me invento la realidad
de los versos
tronados del cuerpo...
Cada silaba puede en mí;
traer vibraciones de piel
y coros de hadas ciegas,
son ciegas añoranzas de ti
cuando arde el mundo.
A veces he fluido
en la frescura de las orquídeas
míseras,
aceptando la licuación de caricias
invisibles.
Tú sabes que el silencio
es de nosotros.
Somos como sigilos
que hablan todas las líneas,
una ambigüedad que sobrevive
para darnos la razón,
rasguños de misterio, que para amar
solo tenemos que mutilar el poema
y decir las palabras que son nuestras.
en pequeñas porciones diarias,
No sé si es adecuado
el vocablo de mi deseo,
soy más bien un ejercicio
de supuestos en páginas tercas,
me invento la realidad
de los versos
tronados del cuerpo...
Cada silaba puede en mí;
traer vibraciones de piel
y coros de hadas ciegas,
son ciegas añoranzas de ti
cuando arde el mundo.
A veces he fluido
en la frescura de las orquídeas
míseras,
aceptando la licuación de caricias
invisibles.
Tú sabes que el silencio
es de nosotros.
Somos como sigilos
que hablan todas las líneas,
una ambigüedad que sobrevive
para darnos la razón,
rasguños de misterio, que para amar
solo tenemos que mutilar el poema
y decir las palabras que son nuestras.
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