Demi
Poeta recién llegado
De cuidar tanto a corazones ajenos,
Se le olvidó cuidar el propio.
De entregar tanto su confianza y su alma,
Quedó despojada.
Y ahí está, con un pequeño destello de inocencia
que asoma de su esencia.
Paralizada de entregar su confianza como lo hacía tiempo atrás.
Y aunque sea ridículo,
no tiene alternativas,
no deja de tomar todo con pequeñas pincitas.
Que pena que alguien con tanta luz e inocencia, pierda.
Es grotesco ver como se refugia en su alma,
por miedo a ser lastimada.
Insensato que no pueda abrir su corazón,
que le cueste cada canción.
Que a algo tan bello como el amor tenga que darle tanto tiempo,
Y cierre los ojos cada vez que ve un poco de magia.
Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver,
Ella lo que no quiere es sentir.
Al menos no, hasta adentrarse en el fondo de otro corazón.
Antes hacía vista gorda, confiaba en el amor,
Ahora no quiere entregarse sin antes mirar.
Y puede que tarde un poco más,
Que cuando vea un poco de brillo se tape la cara.
Pero irá abriendo sus ojos lentamente,
Esperando alguien verdadero, alguien sincero.
Y sutilmente sonreirá, alegre continuará.
Con su confianza algo más apagada, pero su creencia intacta.
Ella sabe que ese alguien ahí está.
Ella sabe que puede volver a comenzar.
Digamos que el sol pegó fuerte.
Digamos que el viento se marchó.
Digamos que las esperanzas florecieron.
Digamos que las risas invadieron.
Digamos que se enamoraron.
Digamos que ganaron esta doble mano.
Digamos, que el miedo se evaporó.
Digamos… Que puede entrar la realidad,
Sustraer todo mal y ahora sí, será feliz hasta el final.
Digamos… Solo digamos, supongamos.
Se le olvidó cuidar el propio.
De entregar tanto su confianza y su alma,
Quedó despojada.
Y ahí está, con un pequeño destello de inocencia
que asoma de su esencia.
Paralizada de entregar su confianza como lo hacía tiempo atrás.
Y aunque sea ridículo,
no tiene alternativas,
no deja de tomar todo con pequeñas pincitas.
Que pena que alguien con tanta luz e inocencia, pierda.
Es grotesco ver como se refugia en su alma,
por miedo a ser lastimada.
Insensato que no pueda abrir su corazón,
que le cueste cada canción.
Que a algo tan bello como el amor tenga que darle tanto tiempo,
Y cierre los ojos cada vez que ve un poco de magia.
Dicen que no hay peor ciego que el que no quiere ver,
Ella lo que no quiere es sentir.
Al menos no, hasta adentrarse en el fondo de otro corazón.
Antes hacía vista gorda, confiaba en el amor,
Ahora no quiere entregarse sin antes mirar.
Y puede que tarde un poco más,
Que cuando vea un poco de brillo se tape la cara.
Pero irá abriendo sus ojos lentamente,
Esperando alguien verdadero, alguien sincero.
Y sutilmente sonreirá, alegre continuará.
Con su confianza algo más apagada, pero su creencia intacta.
Ella sabe que ese alguien ahí está.
Ella sabe que puede volver a comenzar.
Digamos que el sol pegó fuerte.
Digamos que el viento se marchó.
Digamos que las esperanzas florecieron.
Digamos que las risas invadieron.
Digamos que se enamoraron.
Digamos que ganaron esta doble mano.
Digamos, que el miedo se evaporó.
Digamos… Que puede entrar la realidad,
Sustraer todo mal y ahora sí, será feliz hasta el final.
Digamos… Solo digamos, supongamos.