En mi mundo imaginario,
donde todo está en su lugar,
donde el sentimiento me abraza
allí donde está él y nada puede pasar.
Allí, si lloro me consuela,
si canto me acompaña,
si río él también está feliz.
En mi mundo imaginario
no puedo sufrir, es imposible.
Porque la mirada es cálida,
y el abrazo es acogedor.
La realidad me quita de ese mundo,
donde nada es como lo espero
y mi error es justamente esperar,
que de los olmos salgan peras,
que quien dice amarme, lo haga.
Entonces se desatan las tormentas,
esas que nunca quieren dejar de parar,
donde llueve y hay mucho viento,
donde el granizo se hace notar.
Y ese abrazo nunca llega,
jamás el diálogo ni la pregunta
y mucho menos las caricias
ni el acompañamiento en desamor.
Y me toca comerme la tierra,
beberme las aguas saladas,
abrazarme sola sin él...
Pero mi niña me espeta
no pueden caer tormentas,
porque asi, de que manera
es que yo la cuidaré.
Se ahogará de mi misma,
y nada podré hacer,
si a su padre no le importa
yo debo cuidarla bien.
Hijita de mi vientre,
perdoname por las lágrimas
que no puedo contener,
por este sentimiento
que me hace enloquecer.
Pido al cielo me ilumine
y saque las sombras
de este sentir tan cruel.
donde todo está en su lugar,
donde el sentimiento me abraza
allí donde está él y nada puede pasar.
Allí, si lloro me consuela,
si canto me acompaña,
si río él también está feliz.
En mi mundo imaginario
no puedo sufrir, es imposible.
Porque la mirada es cálida,
y el abrazo es acogedor.
La realidad me quita de ese mundo,
donde nada es como lo espero
y mi error es justamente esperar,
que de los olmos salgan peras,
que quien dice amarme, lo haga.
Entonces se desatan las tormentas,
esas que nunca quieren dejar de parar,
donde llueve y hay mucho viento,
donde el granizo se hace notar.
Y ese abrazo nunca llega,
jamás el diálogo ni la pregunta
y mucho menos las caricias
ni el acompañamiento en desamor.
Y me toca comerme la tierra,
beberme las aguas saladas,
abrazarme sola sin él...
Pero mi niña me espeta
no pueden caer tormentas,
porque asi, de que manera
es que yo la cuidaré.
Se ahogará de mi misma,
y nada podré hacer,
si a su padre no le importa
yo debo cuidarla bien.
Hijita de mi vientre,
perdoname por las lágrimas
que no puedo contener,
por este sentimiento
que me hace enloquecer.
Pido al cielo me ilumine
y saque las sombras
de este sentir tan cruel.