Solo hay un amanecer.

Abel García

Poeta recién llegado
Nadar en el mar
absorto con su textura,
las algas, las olas,
el sol trazado en mil brillos.
Recién levantado del sueño
dejó moverse a los vientos,
dibujarse solamente.

Solamente presente,
mientras el mundo resplandecía con su movimiento
a un ser paciente.
Una forma desplazándose,
en el in-aludible espacio,
hacia lo únicamente cierto.

Todo avanzaba y el solo observaba,
algo que era palabra, por serlo nada podía,
algo que era acción y desde si misma nada encontraba.
Solo observaba mientras todo lo quería,
mientras respetaba al afán de postergar
como se respeta:
El amor, el hijo y el vértigo.

Solo tras la consciencia
junto al mundo invisible.
Dos danzas y dos poemas
que no son dos ni son uno,
son por su relación: ninguno.
Donde la pupila enfoca
también se expande el corazón.

Rayos de consciencia alcanzan a la risa.
Pace donde pacen los mundos,
donde lo diverso reverbera.
La estrofa constante,
centro vacío, brillos lunares;
donde los males carecen y los bienes reúnen,
bailando se consuma el lugar donde nacen los sueños.
 
Última edición:
El amanecer a la vida quizás, entiendo que es el descubrimiento de todo lo
que nos rodea, de todo lo que quisiéramos aceptar como único, como cierto
en nuestra existencia. Me gustó tu poema y el pensamiento que lo inspira.
Besitos apretados en tus mejillas.
 

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