futuroarduo
Poeta fiel al portal
Tengo sueño y puedo imaginarme cosas:
El grito aturdidor de un fanático a punto de explotar,
la calle infinita y envenenada llena de cristales rotos,
el fuego azul que quema más allá de la piel como una foto
o tal vez un corazón que lata por siempre sin cesar.
Tengo sueño, pero no quiero descansar:
Mi abuelo dijo para qué dormir si el tiempo no lo hace.
yo me pregunté aquel día que pasaría si no pensara yo en el tiempo;
probablemente aprovecharía más mi vida como semilla en crecimiento
ya que lo opuesto es que crezca y se caigan las hojas donde lo negro siempre yace.
Tengo sueño y no quiero escribir más:
Sé que hoy este poema es bueno, sé también que mañana no lo será.
Disfruto mi propia poesía a ratos, quizá en el desquiciado tiempo en la que escribo.
Sé que la poesía tiene mil reglas, sé que existe el verso libre ya se verá
si alguna luz de claraboya me ilumine, pues eso toma tiempo, ya que siempre es tiempo.
Sé que repito mucho una palabra, pero siempre es lo mismo, como regla de oro.
Él camina enfrente de todos sin importar los millones que deba destrozar.
Es el historiador perfecto que conoce libros que sólo él se atrevería a leer como si un coro
llenísimo de enfermos le pidieran sin ganas de curarse: dime, ¿qué será de mí en el futuro?
El grito aturdidor de un fanático a punto de explotar,
la calle infinita y envenenada llena de cristales rotos,
el fuego azul que quema más allá de la piel como una foto
o tal vez un corazón que lata por siempre sin cesar.
Tengo sueño, pero no quiero descansar:
Mi abuelo dijo para qué dormir si el tiempo no lo hace.
yo me pregunté aquel día que pasaría si no pensara yo en el tiempo;
probablemente aprovecharía más mi vida como semilla en crecimiento
ya que lo opuesto es que crezca y se caigan las hojas donde lo negro siempre yace.
Tengo sueño y no quiero escribir más:
Sé que hoy este poema es bueno, sé también que mañana no lo será.
Disfruto mi propia poesía a ratos, quizá en el desquiciado tiempo en la que escribo.
Sé que la poesía tiene mil reglas, sé que existe el verso libre ya se verá
si alguna luz de claraboya me ilumine, pues eso toma tiempo, ya que siempre es tiempo.
Sé que repito mucho una palabra, pero siempre es lo mismo, como regla de oro.
Él camina enfrente de todos sin importar los millones que deba destrozar.
Es el historiador perfecto que conoce libros que sólo él se atrevería a leer como si un coro
llenísimo de enfermos le pidieran sin ganas de curarse: dime, ¿qué será de mí en el futuro?
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