Marcelo Merlo
Poeta recién llegado
Solo la oscuridad, un eco, el dolor que muerde por dentro.
Gris, solo una mueca, solo un cuerpo, una mancha en el tapiz.
La noche grita y no calla, penumbras que se abrazan.
La tristeza, en su intensidad anestesia.
El silencio, en su intensidad enloquece.
La paz es el fin, donde nada nace.
No saberse, no encontrarse, en nada, en nadie.
Pasos en el vacío, la fuerza inconsciente que resuena en los huesos.
Tan acá que duele, tan allá que naufraga.
Gris, solo una mueca, solo un cuerpo, una mancha en el tapiz.
La noche grita y no calla, penumbras que se abrazan.
La tristeza, en su intensidad anestesia.
El silencio, en su intensidad enloquece.
La paz es el fin, donde nada nace.
No saberse, no encontrarse, en nada, en nadie.
Pasos en el vacío, la fuerza inconsciente que resuena en los huesos.
Tan acá que duele, tan allá que naufraga.