miguegarza
Poeta que considera el portal su segunda casa
No hay, en esta vida, paradigma:
lo mismo iluminados que malditos
nos cruzan alfabetos infinitos
mostrando la existencia como enigma.
Cada cual con su alfa y con su sigma,
sus rezos, sus razones y sus ritos,
se apaña en sus silencios y sus gritos,
en su cofre, en su sueño y en su estigma.
Tal vez sólo nos queda, del asombro,
su asalto en la vereda más oscura,
sus besos en la herida del deseo.
Rescatar las ausencias del escombro,
hilvanarlas con seda de ternura
y en la noche sentir su balbuceo.
lo mismo iluminados que malditos
nos cruzan alfabetos infinitos
mostrando la existencia como enigma.
Cada cual con su alfa y con su sigma,
sus rezos, sus razones y sus ritos,
se apaña en sus silencios y sus gritos,
en su cofre, en su sueño y en su estigma.
Tal vez sólo nos queda, del asombro,
su asalto en la vereda más oscura,
sus besos en la herida del deseo.
Rescatar las ausencias del escombro,
hilvanarlas con seda de ternura
y en la noche sentir su balbuceo.
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