nuna
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sólo poseo un descascarillado horizonte
y unos ojos que se beben los instantes.
Tengo vida en las manos
y abismos bajo los pies,
cada día invento un lenguaje,
un caudal bendecído
que pondera mi propia llama
y descalza ando sobre un mundo empedrado
¿Acaso las piedras no son latidos del tiempo?
¿Versos adosados a un crepúsculo en constante vigilia?
Dicen que la vida es un caedizo infinito,
un sueño sólidamente hermoso donde las almas
son descolgadas de la nada sin más cobijo
que una muerte anunciada.
Yo tengo alas en los ojos
y un alocado enjambre de sueños
atado a mi nombre
¿Puede la muerte vaciar mi aliento?
Ni la muerte, ni sus humedales fríos
podrán varar mi canto,
porque mi canto es mi horizonte
más allá de ella,
y aún cuando mis cielos se arrastren
susurrarán su existencia.
Sólo poseo un camino
y todo el amor en mi pecho...
y unos ojos que se beben los instantes.
Tengo vida en las manos
y abismos bajo los pies,
cada día invento un lenguaje,
un caudal bendecído
que pondera mi propia llama
y descalza ando sobre un mundo empedrado
¿Acaso las piedras no son latidos del tiempo?
¿Versos adosados a un crepúsculo en constante vigilia?
Dicen que la vida es un caedizo infinito,
un sueño sólidamente hermoso donde las almas
son descolgadas de la nada sin más cobijo
que una muerte anunciada.
Yo tengo alas en los ojos
y un alocado enjambre de sueños
atado a mi nombre
¿Puede la muerte vaciar mi aliento?
Ni la muerte, ni sus humedales fríos
podrán varar mi canto,
porque mi canto es mi horizonte
más allá de ella,
y aún cuando mis cielos se arrastren
susurrarán su existencia.
Sólo poseo un camino
y todo el amor en mi pecho...