Lord Vélfragor
Poeta adicto al portal
Sendero de espinas,
confusos mensajes,
cuando la noche asimila,
que sus hijos caminan en ella,
Perdiéndose de vista,
palacios dorados,
donde existió la monarquía,
que ahora solo es un recuerdo,
Exquisitas soledades,
con la anarquía presente,
devastando al débil,
alimentando al fuerte...
Carne fresca en los altares,
que consuman los desgraciados,
que el Prana divino,
será olvidado por siempre...
Animales sin pelo,
más ignorantes que las bestias,
¿Es acaso este vuestro reino?
¡Patéticas criaturas!
¡Hambre de gloria!
que sucumbirán ante la avaricia,
respondiendo por siempre,
el llamado al Oro...
Alquimia maldita,
que fundió sus principios,
entre barro y lodo,
entre arena y sangre...
¡Que vengan los primeros!
¡Si los últimos son más agradecidos!
¡Bañando en sangre a los inocente!
¡Olvidando que son espíritu y no carne!
Prisión de huesos,
que extiende su dominio,
jugando las cartas,
de un pasado sin nombre...
Bailes, danzas,
que se escuche el réquiem de Leones,
que han perdido hasta los colmillos,
para sumirse en trance,
de hechicero falso y soberbio,
Raquíticas falacias,
con fantasías orgullosas,
sobre una raza perdida,
mal llamada de Caín...
pues Abel aún vive...
Suculentas pieles,
que son más trofeo que damas,
¿Son acaso menos que animales?
¡Parece que si!
¡Retiro mi manto!
asqueado y molesto,
de veros jugando...
a ser Dioses y sabios,
¡Cuando solo son!
¡Ratones molestos!
¡Solo son... humanos!
L.V.
confusos mensajes,
cuando la noche asimila,
que sus hijos caminan en ella,
Perdiéndose de vista,
palacios dorados,
donde existió la monarquía,
que ahora solo es un recuerdo,
Exquisitas soledades,
con la anarquía presente,
devastando al débil,
alimentando al fuerte...
Carne fresca en los altares,
que consuman los desgraciados,
que el Prana divino,
será olvidado por siempre...
Animales sin pelo,
más ignorantes que las bestias,
¿Es acaso este vuestro reino?
¡Patéticas criaturas!
¡Hambre de gloria!
que sucumbirán ante la avaricia,
respondiendo por siempre,
el llamado al Oro...
Alquimia maldita,
que fundió sus principios,
entre barro y lodo,
entre arena y sangre...
¡Que vengan los primeros!
¡Si los últimos son más agradecidos!
¡Bañando en sangre a los inocente!
¡Olvidando que son espíritu y no carne!
Prisión de huesos,
que extiende su dominio,
jugando las cartas,
de un pasado sin nombre...
Bailes, danzas,
que se escuche el réquiem de Leones,
que han perdido hasta los colmillos,
para sumirse en trance,
de hechicero falso y soberbio,
Raquíticas falacias,
con fantasías orgullosas,
sobre una raza perdida,
mal llamada de Caín...
pues Abel aún vive...
Suculentas pieles,
que son más trofeo que damas,
¿Son acaso menos que animales?
¡Parece que si!
¡Retiro mi manto!
asqueado y molesto,
de veros jugando...
a ser Dioses y sabios,
¡Cuando solo son!
¡Ratones molestos!
¡Solo son... humanos!
L.V.