Mykthlan
Poeta recién llegado
Sólo hay un misterio: el de tus ojos.
Sólo hay un enigma: el de tu piel.
Sólo un secreto: el de tus manos.
Sólo… tan sólo el amor y nada más.
¿Cuántas estrellas hay en el cielo? No me podrías responder; y esa misma impresión de incertidumbre, es la que experimento cuando te miro; y me encuentro con el resplandor mismo, de ese encanto arrobador de tu ser, que estremece con brío mi corazón entero.
Solo una cosa existe para mí: tú. La misma alma, el mismo cuerpo, que sentí de mis manos arrebatadas por el funesto torbellino del tiempo; me vi burlado por lo que llaman las gentes el destino; pero es más grande el amor, cuando hay piedras en el camino…
Puedo parecerte loco, pero sólo un poco ya lo ves. Cada uno es un mundo. Y tú eres mundo y yo también. Pero es nuestro universo tan singular, y es claro que existe lo que llaman sincronía. A veces creo que el amor es algo así; que nos regimos bajo una ley universal parecida al magnetismo. Pues ¿Qué otra cosa podría ser? ¿Qué es eso que une a dos personas de tal forma que todo se vuelve desconocido, insípido, monótono y sin sentido a la falta de esa otra parte, que nosotros llevamos a la adoración?
Sólo una cosa importa: El Amor. Y te pareces tanto a él… cuando tú entraste en mi corazón, me sentí atrapado en un trance de violentas transformaciones; por que tu sola existencia, cambio drásticamente la mía. Aún recuerdo con gracia, como fue que empezó este sueño… y pienso que la vida esta llena de sorpresas.
Quizá fueron tus labios de rubí, o aquella forma de ser tuya… tan tuya siempre. No lo se… Pero te quiero tanto, y aunque no sea yo un poeta; no faltará un Shakespeare que te escriba versos, pues para versos haré, por este amor, mejores.
Sólo hay un enigma: el de tu piel.
Sólo un secreto: el de tus manos.
Sólo… tan sólo el amor y nada más.
¿Cuántas estrellas hay en el cielo? No me podrías responder; y esa misma impresión de incertidumbre, es la que experimento cuando te miro; y me encuentro con el resplandor mismo, de ese encanto arrobador de tu ser, que estremece con brío mi corazón entero.
Solo una cosa existe para mí: tú. La misma alma, el mismo cuerpo, que sentí de mis manos arrebatadas por el funesto torbellino del tiempo; me vi burlado por lo que llaman las gentes el destino; pero es más grande el amor, cuando hay piedras en el camino…
Puedo parecerte loco, pero sólo un poco ya lo ves. Cada uno es un mundo. Y tú eres mundo y yo también. Pero es nuestro universo tan singular, y es claro que existe lo que llaman sincronía. A veces creo que el amor es algo así; que nos regimos bajo una ley universal parecida al magnetismo. Pues ¿Qué otra cosa podría ser? ¿Qué es eso que une a dos personas de tal forma que todo se vuelve desconocido, insípido, monótono y sin sentido a la falta de esa otra parte, que nosotros llevamos a la adoración?
Sólo una cosa importa: El Amor. Y te pareces tanto a él… cuando tú entraste en mi corazón, me sentí atrapado en un trance de violentas transformaciones; por que tu sola existencia, cambio drásticamente la mía. Aún recuerdo con gracia, como fue que empezó este sueño… y pienso que la vida esta llena de sorpresas.
Quizá fueron tus labios de rubí, o aquella forma de ser tuya… tan tuya siempre. No lo se… Pero te quiero tanto, y aunque no sea yo un poeta; no faltará un Shakespeare que te escriba versos, pues para versos haré, por este amor, mejores.
Última edición: